BLOGCEUTA HISTORIA DE CEUTA

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HISTORIA DE CEUTA

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  • CEUTA VISIGODA Y BIZANTINA DURANTE EL REINADO DE TEUDIS
    fuente .CERVANTESVIRTUAL.COM

    Demostrado está (i) que este gran monarca visigodo empezó
    á reinar en uno de los días comprendidos entre el 5 de Diciembre
    de 531 y el 24 de Febrero de 532, y que su reinado no duró
    menos de diez y seis años, ni más de diez y siete y cinco meses,
    el cual no debe prolongarse más acá del 24 de Julio de 549-
    Poco antes que él falleciese, aconteció la malograda empresa
    de sus armas contra la bizantina ciudad de Ceuta; empresa que
    me propongo ilustrar con varios datos históricos en espera de
    otros arqueológicos. San Isidoro la describe así (2):
    CEUTA VISIGODA Y BIZANTINA 623
    Después del feliz suceso de tamaña victoria (3), los Godos incautamente
    se portaron al otro lado del Estrecho Hercúleo. Habíalos
    expulsado de Ceuta la milicia bizantina (4), y Teudis para
    recobrar esta plaza fuerte, ordenó que sus tropas la asediasen y
    combatiesen con gran vehemencia. Aconteció que un día, por
    ser domingo y para no profanar la solemnidad, holgaron los sitiadores
    dando treguas á su porfiado embate. Reparando en ello
    los sitiados, hicieron una salida, reforzada con sus naves de guerra,
    y de tal modo por tierra y por mar envolvieron á sus contrarios
    y los postraron, que ninguno de éstos quedó con vida
    para poder llevar á España la noticia de tan ominoso desastre. Y
    sin tardanza sobrevino luego otra desgracia no menos lamentable,
    cual fué la trágica muerte del Soberano. En su propio pala
    do se vio acometido por cierto hombre alevoso, de quien no
    desconfiaba, porque este malsín fingía que estaba loco, atiabando
    la ocasión de ejecutar sin estorbo su dañado intento. Hundió
    dentro del palacio su acero en el cuerpo del Príncipe; el cual...
    según se cuenta, estando á punto de rendir indignada el alma á
    vueltas de la sangre que borboteaba de la herida, pidió gracia
    para su asesino, y dijo á los circunstantes: Os conjuro que no
    lo matéis; toda vez que yo mismo soy reo de semejante culpa.,
    porque antes que yo fuese rey, engañé á mi jefe militar por igual
    estilo, y lo sacrifiqué á mi encono.
    La catástrofe de la hueste visigoda, acorralada por tierra y
    mar ante los muros de la sitiada Ceuta, aconteció un día de Domingo,
    cuando tocaba en su remate la vida del infortunado Tendis.
    Conjeturo que aquel Domingo sería el solemne de Pascua de
    Resurrección, 4 de Abril de 549> tres días después del principio
    del año XXIII del imperio de Justiniano (i), en cuyo año coloca
    San Isidoro el comienzo del reinado de Teodiselo, sucesor de
    Teudis. Las palabras del Santo nec mora aplicadas al intervalo
    cortísimo que medió entre la derrota del ejército visigodo, sitiador
    de Ceuta y el asesinato de Teudis, parecen indicar que el
    atentado del que fué víctima este príncipe, aconteció un día después
    de aquella inesperada derrota, ó á buena cuenta en 5 de
    Abril de 549- Si descontamos ahora diez y siete años y cinco
    meses que atribuye el mismo Santo al reinado de Teudis, resulta
    que empezó á reinar en 5 de Diciembre de 531, fecha probabilísima
    que se desprende, como ya lo demostré (2), de dos inscripciones
    visigóticas de la Galia Narbonense.
    Al desastre del ejército visigodo delante de la bizantina é
    inexpugnable Ceuta no dejó de aludir Procopio, historiador contemporáneo
    del hecho:
    En la región Gaditana y en la segunda de las columnas de
    Hércules, á mano derecha del que viene del océano al mediterráneo,
    estuvo en la costa africana una fortaleza, llamada Septa,
    que siglos atrás habían edificado los Romanos. No se cuidaron
    los Vándalos de rehacer la fortificación, desmantelada y arruinada
    bajo la pesadumbre del tiempo. Mas nuestro emperador Justiniano
    la hizo restaurar y la dotó de una guarnición conveniente.
    Allí también erigió bajo la invocación de la Madre de Dios un
    templo considerable, confiando á su protección el nuevo régimen
    político de la ciudad y su fortaleza inexpugnable para la hostilidad
    de cualesquiera gentes.
    Falleció Justiniano en 14 de Noviembre del año 565; y el cuidado
    que puso en fortificar á Ceuta y á su acrópolis del Hacho
    rodeándola de espesas murallas, arduas torres y puertas de doble
    entrada, fué imitado en 589 por el emperador Mauricio en Cartagena,
    capital de la España bizantina, según lo patentiza una
    insigne lápida cartagenera, que felizmente no ha perecido (i).
    Por esta razón abrigo la esperanza de que, si diligentemente se
    buscan, han de encontrarse en Ceuta dos lápidas, que respectivamente
    mencionen la sobredicha erección del templo y de las murallas
    Justinianéas.
    Hubo de emprender estas obras munumentales Juan, que fué
    el primer gobernador bizantino de Ceuta, designado y enviado
    al efecto por Belisario desde Cartago en el año 534, según lo refiere
    Procopio (i). Un año antes había acontecido un suceso memorable,
    que narra el mismo historiador (2), é ilustra, hasta cierto
    punto, lo que escribió San Isidoro; esto es, que el dominio de
    los visigodos en Ceuta cesó con el advenimiento y superioridad
    de los imperiales; los cuales, dueños de esta plaza amplísima, la
    fortificaron, poblaron y embellecieron, apreciándola en su justo
    valor como llave ele la navegación del Estrecho Hercúleo y como
    principal baluarte de la Nueva Roma en el extremo Occidente.
    Cuenta Procopio que no mucho antes que Belisario, con su
    poderosa armada y tropas de desembarco arribase al África (3),.
    Gilimer, último rey de los Vándalos, había enviado á Teudis dos
    embajadores para solicitar su alianza y concurso efectivo contra
    la invasión bizantina. Llamábanse Gotthéo y Fucias; navegaron
    desde Cartago con rumbo al Estrecho de Gibraltar en busca de
    Teudis,. y preguntando por él supieron que estaba lejos, mu}'
    tierra adentro (4) sv X^P^P [*&*/£àv ^TIO dx\áoar¡c xstfxévtü. Antes.
    que llegasen á la vista de Ceuta ya tenía Teudis aviso de la expedición
    de Belisario; de la insurrección de la isla de Cerdeña y de
    las Baleares, que habían sacudido el yugo de los Vándalos. Tan
    hábil político como diestro guerrero, Teudis se mantenía neutral
    y en la expectativa de ver si la fortuna torcía ó no el rostroá
    la empresa de Belisario.
    No bien se apoderó de Cartago este gran conquistador de toda
    el África vandálica (5), un buque vino á España con viento favorable
    desde aquel puerto, y trajo la noticia á los oídos de
    Teudis. Él la conocía, mas no los embajadores de Gelimer, cuando
    éstos, recibidos en audiencia dentro del palacio de la Corte
    visigoda, expusieron su cometido. Teudis disimuló su pensar; los
    acogió con agrado y los agasajó, reservándose contestarles,
    prontamente y después de haber meditado sobre el asunto. De
    sobremesa, y caliente el ánimo con el menudear de la copa, soltóles
    esta frase ambigua: Regresad á la costa marina, y allí de
    seguro sabréis lo que hay de bueno en vuestra patria. Pensaron
    que no hablaba en serio, mas lo disimularon, juzgando que poco
    valía la palabra de un hombre, á su parecer medio beodo. Al
    día siguiente reanudaron la petición; pero Teudis, contestándoles,
    no fué más explícito, con lo cual entendieron que algo grave
    ocurría; aunque no tanto que Cartago hubiese caído en poder de
    Bizancio. Llegados á Cartago, y cogidos en la ratonera, contaron
    al generoso vencedor lo que les había ocurrido. Belisario se
    sonrió y ningún daño les hizo.
    Ceuta fué visigoda antes que bizantina. Creo que Teudis en
    532 á 533) aprovechándose de la agonía del reino vandálico, se
    apoderó inmediatamente de esta noble ciudad. Con ello se aviene
    y explica la afirmación categórica de San Isidoro. Desmantelada
    entonces y arruinada su fortificación antigua, permitía fácil acceso
    á semejante golpe de mano.
    Un año después, ó en 534, ordenaba Justiniano por una de sus
    leyes (i), que Ceuta, devuelta por fin al imperio romano y oportunamente
    fortalecida, estuviese bajo el mando de un Tribuno
    militar y que dominando el paso del Estrecho Hercúleo fuere
    estación naval de una flota, cuyos buques ligeros (Spótiwvsc),
    recorriendo nuestro mar diesen aviso de lo que pasaba en el
    litoral visigodo y franco.
    Esta plaza fuerte, inexpugnable, al decir de Procopio, se vio
    bloqueada por el ejército de Teudis, que ansiaba reconquistarla,
    poco antes que un acero alevoso cortase el hilo de su vida. Tamaño
    ardimiento del rey visigodo y tan funesto desastre de los
    sitiadores, que refiere San Isidoro, ;cómo se explican? Conjeturo
    que por la alianza ó confederación de Teudis y de Tótila, cuando
    este monarca ostrogodo sembrando en toda Italia el terror de
    sus armas contra los bizantinos una vez (año 547) Y ° t ra v e z (549)
    se hizo dueño de Roma (1
    Sobre otras peripecias del reinado de Teudis, y en particular sobre
    la tolerancia y aun protección que este gran Príncipe, aunque era arriano,
    dispensó á los católicos, según lo afirma San Isidoro, véase lo apuntado
    en el tomo xxxvn del BOLETÍN, páginas 500-517 y en el tomo XLI, páginas
    353-416.
    En su Historia de la Plaza de Ceuta, pág. 96 (Madrid, 1859), expone
    D. José Márquez Prado una antigua tradición, patrocinada por varios escritores
    portugueses, acerca de la veneranda efigie de Nuestra Señora
    de África, que se dice fué enviada por el emperador Justiniano para ser
    colocada en el magnífico templo erigido en aquella ciudad y del que habla
    Procopio. Al tenor de esta tradición, la sagrada imagen permaneció oculta
    durante la dominación musulmana de Ceuta y reapareció siete siglos
    más tarde en el Otero, ó en el mismo sitio que hoy ocupa, cercano á la
    catedral.

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  • Francisco García Cortés
    Nacido en Velilla de Medinaceli, un pueblecito del sur de la provincia de Soria, Francisco García Cortés inició su andadura como fotógrafo en el Tetuán de la inmediata posguerra española. Tiempos difíciles, sujetos a mudanzas de suerte y a dificultades de toda especie. Fotógrafo ambulante, con una "Leica" entre sus manos busca por las plazas y paseos de la ciudad a sus clientes, en su mayoría soldados que acudían a Marruecos a prestar su servicio militar.
    En la misma casa donde vivía (en el número 8 de la entonces calle de Calvo Sotelo), habilitó el minúsculo cuarto de contadores de la vivienda para montar un precario laboratorio con los elementos más indispensables. Por la noche trabajaba en el laboratorio, por la mañana hacía el reparto de las fotografías y por la tarde comenzaba la búsqueda de nuevos clientes. Años más tarde, y en la misma calle, consigue hacerse con los cuartos lavaderos de una azotea y, al disponer de más espacio, establece algo más parecido a un laboratorio fotográfico que lo anterior.
    En los años 50 logra el traspaso de una bonita tienda con un nombre sugestivo: "Samoa", en la calle General Sanjurjo. Allí montó un estupendo estudio fotográfico, que se hizo famoso enseguida. Amplió el negocio después con otro local en la calle principal de la ciudad y abrió sucursal en la ciudad de Chauen. Gracias a su condición de trabajador infatigable y seriedad en los negocios, fue elegido corresponsal de la Agencia EFE en Tetuán, así como colaborador gráfico del "Diario de África" y de su suplemento deportivo.
    Fue fotógrafo oficial de la Alta Comisaría de España en Marruecos durante los mandatos de los generales Orgaz, Varela y García-Valiño. Desde esa posición de privilegio nos ha dejado testimonio, con sus reportajes, de una etapa de aquella singular historia compartida entre España y Marruecos.
    Su obra abarca distintas facetas: desde sus compromisos oficiales, pasando por reportajes periodísticos hasta lo puramente artístico: recoger la vida de las medinas de distintas ciudades marroquíes, los zocos, las fiestas, las romerías, los tipos singulares, el marco, en fin, lleno de fascinación en que se desarrollan todas esas actividades: las puertas históricas, las fuentes, las mezquitas, las fachadas con trabajo de ataurique.
    Después de la independencia de Marruecos, García Cortés se trasladó primero a Ceuta y después a Málaga, donde falleció en 1976. En la actualidad, cinco de sus hijos son fotógrafos en Ceuta, Málaga y Almería.
    Éstas son algunas de sus fotografías:

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  • ¿Y SI EL CABO JOSÉ RICO HUBIERA MATADO A FRANCO?
    Juré defender una España democrática y la defiendo porque soy español;los traidores a la patria sois vosotros”»José Rico, ante el tribunal que lo condenó a muerte.

    “Los periódicos nada dicen de la vida silenciosa de millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna, esa labor que echa las bases sobre las que se alzan los islotes de la Historia”. Uno de esos hombres a los que la prensa nunca dedicó un renglón y que Miguel de Unamuno metía en lo que llamaba “intrahistoria” es el cabo José Rico, fusilado en Ceuta el 17 de abril de 1937. El periodista y escritor Carlos Fonseca (Madrid, 1959) recoge las palabras del filósofo español y las pone en la cabeza de uno de los personajes de Tiempo de memoria para desatar la pequeña gran historia del hombre que intentó matar al general Franco.
    “Fue un plan ingenuo, pero no descabellado”, cuenta Fonseca, autor también de la obra adaptada al cine Trece rosas rojas, en una conversación telefónica con este diario. El periodista, que compagina la literatura con su trabajo en la revista Tiempo, retrata en su nuevo libro la intentona fallida de un grupo de soldados destacados en Ceuta y liderados por José Rico para matar a Franco en los primeros días tras el golpe de Estado militar. Un hecho real, incluido en los archivos militares de la época, que Fonseca tiñe de ficción para llevar al lector hasta la traición que condujo a Rico y sus compañeros de compló al paredón de fusilamiento.
    ¿Y si hubiera muerto Franco?
    El cabo Rico, de tan solo 21 años y miembro del Batallón de Cazadores del Serrallo número 8 de Ceuta, periodista amateur en su tierra natal, Salamanca, y fiel a la República, ideó sorprendido por el alzamiento militar un plan para asestar un tiro a Franco durante su visita a Ceuta. ¿Y si hubiera triunfado? “No hubiera pasado nada”, explica Fonseca tras la consulta a varios historiadores. “La muerte de Franco no habría cambiado la guerra. Ni él mismo pensaba que iba a ser generalísimo -los cabecillas Mola y Sanjurjo murieron en accidentes aéreos-. La República no podía ganar sin Francia y Reino Unido”. Además, como aclara el autor en el libro, la premura del golpe llevó a Franco a no visitar el cuartel desde donde Rico quería iniciar la reconquista de las voluntades del Batallón, algo que Fonseca considera, en cualquier caso, “fantasioso”.
    ¿Por qué no se ha contado hasta ahora la historia de Rico? “Nadie sabía de su existencia” aclara Fonseca que inició su escritura a partir de un ensayo del investigador Francisco Sánchez Montoya sobre la República en el norte de África y que pretende con Tiempo de memoria pasar de los “grandes personajes” a partir de los que se ha desarrollado la Historia a los “anónimos que también tienen su relevancia”. Así es como el libro, que salta del calabozo en el que está Rico a la cabeza del profesor Ernesto López, personaje de ficción y trasunto en ocasiones del autor, deja un poso de miedo, cinismo, traición, pero también valentía, lealtad, sinsentido, ingenuidad e ignorancia.
    Es esta ignorancia precisamente la que Fonseca descubrió durante su trabajo en el pueblo salmantino de Monleras, al que viajó para hablar con uno de los hermanos del cabo fusilado, Antonio Rico, y en el que averiguó que nada sabían sobre el compló contra Franco que llevó a uno de sus vecinos a la muerte por rebeldía. “¿A quién le importa ya?” pregunta Antonio sobrecogido en las últimas páginas de la novela...por ELPAIS.COM.Cultura

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  • LISTADO DE FUSILADOS EN CEUTA Y CIUDADES DEL PROTECTORADO 1936-1944 LISTADO ELABORADO TRAS LA PUBLICACIÓN DEL LIBRO "CEUTA Y EL NORTE DE ÁFRICA, REPÚBLICA, GUERRA Y REPRESIÓN" Si desea más información: fsanchezmontoya@hotmail.com


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    Miguel Cortes Cortes
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    Cristino Pérez Gómez
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    Rodolfo Morales Taylor
    J. A. (iniciales en su camisa)
    Antonio Aguilera Jiménez
    Francisco González Rodríguez
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    Fernando Alcaraz Godoy
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    Francisco Asensio Valenzuela
    Manuel Alcoba Luque
    Victoriano Galdos Martínez
    Anselmo Barta blanco
    May Benzadon Cados
    José Vieira Fernández
    Antonio Castillero Gómez
    Antonio Castillo Morales
    Antonio Cuevas Redondo
    José Espejo Martínez
    Jesús Fernández Castillo
    Miguel Fernández castillo
    José Gallardo Cabrillan
    Francisco Garzón Cantero
    Juan Yscar Rodríguez-
    Luis Llaneza León
    Juan Lliso Torres
    Luis Madrid Vázquez
    Rafael Magaña López
    Isidro Mayordomo Martínez
    Alfonso Maroto Jiménez
    Francisco Expósito Alcalá
    Manuel Martín Trujillo
    Natalio Martínez R. Arévalo
    Francisco Martos Fernández
    Domingo Novoa Romero
    Juan Ramos Rodríguez
    José Ríos Ros
    Telmo Rodríguez Novoa
    Francisco Rojas Escobedo-
    Antonio Ruiz Osorio
    Luis Salvago Jiménez
    Rodrigo Dos santos Coutiño
    Ernesto Sastre Vallecillo
    Pió Suárez Blanco
    Mauricio Calero Contel
    Juan Torres Chacon
    Tomas Ureña García
    Macrino merino Rahillo
    Antonio Díaz Serrano
    Sertorio Martínez Simón
    José Salmeron Céspedes
    José María Caravaca Sánchez
    Nicolás Rodríguez laguna
    Enrique Balboa Gómez
    Francisco Sánchez Pérez
    Antonio Miguel Romero S.
    Antonio Díaz Chamorro
    Antonio Ortega Aragón
    Miguel García González
    Bernardo Castillo Ruiz
    Mauricio Belzac Brossard
    David Morenza Pérez
    Máximo Díaz Agudo-
    Miguel Gil Crespo
    Manuel Alonso García-Dominguez
    Juan Carrillo Santos
    Luis Cadavieco Álvarez
    Francisco Gómez Ruiz
    Idelfonso Cabezas Fernández
    Manuel Calvo García
    Francisco Campos Díaz
    José Bornay Guillen
    Leonardo Azconca Granda
    Eduardo Pérez Alemany
    Alfonso Nogales Medina
    Antonio Rivera Sandalza
    Ricardo Pol Pereda
    José Artacho Torres
    Manuel Díaz Escalona
    Antonio Beltrán Pérez
    Francisco Beltrán Baeza
    Marcelino López Muñoz
    José Jiménez Rojas
    Jesús Rodríguez Medina
    Antonio Navarrete Molina
    Cesar Fraile Pérez
    Manuel Martín Ruiz
    Miguel Duran Campos
    Sin identificar
    Sin identificar
    Juan Martín López
    Jomasso Giovanni López
    Manuel Cabrera Domínguez
    José de León Prieto
    Antonio Suárez vega
    Pedro Viera Hernández
    Manuel Pérez González
    Pablo Ballesta Martín
    Rafael Aranda Navas
    Mario Deschap
    José Álvarez
    Alfredo Martín Blasco
    Juan Arcas Arjona.
    Victoriano Fuminaya Lanzada
    Antonio Pedrosa Sánchez
    Antonio Chacon Rodríguez
    Manuel Domínguez del Barrio
    Manuel Jiménez Díaz,
    Guillermo Vázquez Castillo
    José Navacerrada Rodríguez
    Antonio Alonso Iglesias
    José Sequeda Fernández
    Manuel Peña Maestre
    José González Lagares
    José Naranjo Rodríguez
    Venancio Lázaro Mera
    Matías Redondo Araujo
    Miguel Hernández Recio
    Rosendo Pena Moreda
    Félix Gordillo Jurado
    Tomas García Rujas
    Eugenio Martín González
    José Gas Gorregui
    Pedro Teruel Sánchez
    José Gallardo Santarratita
    Andrés Paradines Sánchez
    Luis Fullol Espejo
    Gregorio Moyano Lacruz
    Eduardo Prado
    Antonio Escobar,
    Salvador Mateos,
    Carlos López Serapio
    Salvador Sánchez Marín
    Santiago Burgos González
    Evaristo Queipo Rodríguez
    José Nieto Ramos
    Francisco Expósito Acala…yala
    Andrés Benítez Jiménez
    José Sarria Mateos……oreno
    Ramón Alarcón Rodríguez
    Cesar Gilardi Dávila
    Bernardino Pérez Gomariz
    José Álvarez Barcenilla
    Juan Morales Moreno
    Juan Galea Borrego
    Manuel Franco Fernández
    Alfonso Sánchez Macho
    Alejandro Jiménez Morales
    Antonio Morales González
    Rafael Pariente Castiel
    José Ferrer López
    José García Sánchez
    Miguel Matamala ramos
    Manuel Reyes González
    Rafael Seoane González
    Emilio López Plume
    José González Muñoz
    Domingo Ruiz Guerrero-
    José Martínez Salamanca
    Tomas Juanes Risco
    José Gutiérrez Galindo
    José Domínguez Moya
    Juan Velásquez Arcos
    Rafael Pérez Liñan
    Cosme Estrella Ortega
    Francisco Carmona Ármela
    Álvaro Reguero Reguero
    Ángel mentón Guardiola
    Germinal Barriobeña Palacios
    José Gallardo Menchon
    Abraham Amar Bitton
    Vicente Alcover Jimeno
    Manuel Díaz García
    Pedro Plata González
    Federico san Esteban Peralta
    Miguel Morales García
    Andrés Codina Villanova
    Fulgencio Maria López
    Bernardo Núñez Pequeño
    Rafael Ramos Capote
    José Maria Gutiérrez Garnica
    Manuel Castro Benzo
    Alfredo martin Blasco
    uan arcas arjona
    Victoriano Fominaya Lausada
    Antonio Pedrosa Sánchez
    Antonio Chacon Rodríguez
    Manuel Guimerá Bochs
    José Antonio Reyes gonzalez
    Felkiciano Cid González
    Francisco Farnell Carrasco
    Simeon Visuales Rivera
    Leopoldo Aznar Tobajas

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  • Bartolomé Ros, Fotógrafo
    CENTRO VIRTUAL CERVANTES

    Bartolomé Ros y Ros, fotógrafo español nacido en Cartagena, Murcia, en 1906, llegó a la ciudad de Ceuta en compañía de sus padres y de su única hermana en 1918.
    Pronto empieza a trabajar con el fotógrafo D. Ángel Rubio (aunque hay quien afirma que fue con D. José Calatayud) y adquirió los primeros conocimientos de la técnica fotográfica.
    Una de sus primeras fotografías conocida, la realizó con apenas catorce años de edad, es una entrañable y bella imagen de su hermana Isabel y ya en ella podemos apreciar los rasgos principales de su visión fotográfica: pureza de líneas y claridad de concepto estético, y así después de tantos años, nos asombra su técnica y su modernidad.
    ¿Podemos imaginar la dificultad que entrañaba el trabajo de aquellos primeros fotógrafos? Quizás, para comprenderlos un poco, haría falta llegar a ellos como en otros tiempos, a través de caminos de tierra, a lomos de herradura, casi furtivamente, llegar allí donde todas las distancias resultan inútiles, allí donde conviven, en un sorprendente caos, culturas y sentimientos.
    Porque todo pensamiento que al trabajo de aquellos pioneros del retrato, de la instantánea o del reportaje de actualidad se refiera, ha de ser colocado necesariamente en otra dimensión fotográfica. En un tiempo y en un lugar ya muy alejados de nuestra realidad. Pero también en unos medios técnicos a años luz de los actuales, para los que parece, no existen barreras.
    Pero ayer, como hoy, la primera cualidad que se debe pretender de un fotógrafo es que vea donde los demás se limitan a mirar. Y si además, con su trabajo nos obligan a ver, en esa virtud encierran su mérito inmenso.

    La fotografía fue la profesión, el modo de vida de Bartolomé Ros durante la década de los años veinte. Precoz por necesidad, empezó a ejercerla a la edad de quince años, en las imágenes que nos ha legado encontramos hoy no solamente una belleza profunda y una técnica depurada, sino todo un carácter.
    Ejerció en Ceuta y la zona norte de Marruecos y sus fotos fueron publicadas en las revistas y periódicos más importantes de la época. Fue también fotógrafo colaborador de la National Geographic Society de Washington (EE.UU.).
    Antes de cumplir la mayoría de edad, entabló relaciones comerciales con la firma alemana AGFA, desarrollando desde entonces una actividad comercial que le ha sobrevivido. En las ciudades marroquíes donde se estableció, su nombre comercial fue «Casa Ros».
    Las fotos de Bartolomé Ros están siendo exhibidas desde 1993 y ya se han podido contemplar en Ceuta, Madrid y Barcelona. Después de recorrer las ciudades marroquíes de Tetuán, Tánger, Rabat, Fez y Casablanca, se expusieron en Madrid (febrero de 1997) y posteriormente en el Reino Unido de Gran Bretaña (mayo de 1997).
    Murió en Madrid (España), en diciembre de 1974.


    Rosa RosMadrid, octubre de 1996

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  • Más de cinco siglos de historia de un desencuentro trágico

    Ceuta y Melilla

    Ceuta y Melilla son dos ciudades construidas, habitadas y regidas por España desde hace varios siglos. La primera pasó de iure a nuestra

    soberanía en 1668 de manos portuguesas, que la habían conquistado en 1415. La segunda fue ocupada en 1497 por tropas españolas. La zona había estado bajo influencia islámica desde la invasión de árabes y bereberes ocurrida el año 711.

    1476: Sta. Cruz de Mar Pequeña

    Diego García de Herrera, que había recibido unos derechos de posesión de Canarias y que había conquistado Gomera, parajes que transmitió a los Reyes Católicos, fue de Lanzarote a la costa africana, construyendo un torre fuerte que bautizaría como Santa Cruz de Mar Pequeña. Más de tres siglos despuésen 1860, el Sultán, que había perdido la plaza de Tetuán, hubo de aceptar la reclamación española de aquel fuerte.Reunión.

    1859: Tetuán y Wad-Ras

    Marruecos aún se encontraba traumatizado por la ocupación francesa de Argel y la batalla de Isly, en la que su ejército había ayudado a los argelinos, siendo derrotado. Por el Convenio de 1859, España había obtenido privilegios para extender el territorio de Melilla. El conflicto estalla cuando la guarnición de Ceuta decide construir en la frontera un reducto de piedra que se llamó «Santa Clara». La tribu marroquí de Anyera consideró que aquel cuerpo de guardia fronterizo era peligroso y reclamaron la paralización de las obras, a lo que las autoridades españolas se negaron. La noche del 10 al 11 de agosto de 1859 los cabileños atacaron por sorpresa, demolieron la construcción y destruyeron un escudo de España que allí había. Al día siguiente algunos obreros españoles que se afanaban en reconstruir el puesto fueron asesinados. El 22 de octubre, el general Leopoldo O´Donnel, a la sazón presidente del Gobierno, declaró la guerra a Marruecos con autorización de la Reina Isabel II, lo que fue respondido por el Sultán con la proclamación de la yihad. La fuerza expedicionaria española llegó a contar con 50.000 hombres. El 1 de enero de 1860 el general Prim ganó la batalla de Castillejos; el 4 de febrero capituló Tetuán; el 23 se obtuvo la victoria de Wad-Ras. Marruecos pidió la paz, cuyo tratado fue firmado el 26 de abril. El conflicto se cobró 10.000 vidas y costó 237 millones de reales.

    1882: Joaquín Costa

    El 11 de noviembre el regenaracionista Joaquín Costa pronuncia su famosa conferencia «Política y comercio de España en África» que alentará intelectualmente el africanismo. Se trataba de un gran plan de expansión política y mercantil, de un sueño patriótico totalmente fuera de la realidad española.

    1893: Muere García Margallo

    En febrero de 1893 se decidió la construcción de un fuerte junto al cementerio islámico y la mezquita de Sidi Uariax en Melilla; las cabilas hicieron llegar al general Juan García Margallo, comandante general de la plaza, una petición para que el fuerte no fuera construido junto al santuario. Otra vez, como en 1859, la petición fue denegada. El 28 y el 29 de septiembre se produjo el ataque marroquí contra posiciones españolas fronterizas. Se enviaron refuerzos de la Península. García Margallo perdió la vida en combate y fue sustituido por el general Macías. Después, el general Martínez Campos fue nombrado Jefe del Ejército de Operaciones, al mando de 20.000 hombres. El Sultán abre negociaciones de paz, que se sellan el 10 de marzo de 1894.

    1902: Convenio hispano-francés Se trata de un convenio que nunca fue firmado, lo que debe entenderse en el marco de otra conversación mayor, la que establecían Francia y Gran Bretaña, pues esta última comenzaba a tener un interés mayor en la zona del Estrecho. El ministro francés de Negocios Extranjeros, Thèophile Delcassé, inicia conversaciones con el embajador español en París, Fernando León y Castillo, en las que se resuelve un reparto de zonas de influencia entre las dos naciones. España recibiría, al norte, la costa del Mediterráneo desde la desembocadura del río Muluya, frente a las Chafarinas, hasta Tánger; al sur, desde el cruce de los ríos Muluya y Msun, incluyendo las ciudades de Taza, Fez y Uazzan, siguiendo después el curso del Sebú, hasta su desembocadura en el actual puerto atlántico de Kenitra. Todo ello constituye lo que se conocía como el Reino de Fez, mientras que Francia se quedaba con el Reino de Marraquech.

    1904: Convenio anglo-francés

    La consecuencia final de este convenio es que España veía disminuida la zona de influencia pactada en 1902, de forma que ahora limitaba por el norte desde la desembocadura del río Mulya hasta la laguna de Zerga, en el Atlántico, entre Larache y el río Sebú, pero exceptuando Tánger, que se convertía en ciudad internacional; al sur, por una línea que correría al este, pasando al sur de Alcazarquivir y al norte de Uazzan, Fez y Taza, hasta encontrarse otra vez con el río Muluya. También se le adjudicaba una segunda región al sur de Marruecos, delimitada entre Agadair e Ifni hasta Río de Oro.

    1909: Semana Trágica

    La tribu de los Beni Urriaguel se levantó contra la presencia española en las minas de Guelaya y Monte Afra (hierro y plomo), que un aventurero marroquí, conocido como El Roqui, había pactado con la Compñía Española de Minas del Rif y con la Compañía Norte Africano, atacando las obras del ferrocarril. El ejército español contratataca y es derrotado el 27 de julio en Barranco del Lobo. El Gobierno de Madrid llama a los reservistas y se desata la Semana Trágica de Barcelona, que tendría gravísimas consecuencias sociopolítcas de las que España tardaría mucho en reponerse. El Tratado de 1910 puso fin al enfrentamiento. Aún se producirán nuevos enfrentamientos en 1911, con la toma Alcazarquivir y Larache, que conducirán a la firma de otro Tratado en 1912 que consagra la internacionalización de Tánger y que garantiza la presencia española ejercida por un Alto Comisario y un Jalifa, delegado del Sultán, pero elegido por Madrid.

    Mohamed ben Abd el-Krim

    Hijo de un caíd que pertenecía a la facción de los beni Urrioaguel, fue enviado a estudiar de Fez al colegio español de Melilla, por la inseguridad de la situación interna marroquí. Fue profesor de árabe en la plaza española y redactor de «El telegrama del Rif» y, mientras vivió allí, fue partidario de jugar la carta de la amistad con España, frenando los impulsos antiespañoles de su padre. Sin embargo, la relación entre ambos suscitó sospechas y el general Riquelme lo encarceló en la prisón de Cabrerizas Altas, aunque sería liberado después, y ya en 1917 retomaba su papel en Melilla. Sin embargo, presionados por las tribus, ambos romeperían con España. Muerto el padre, el hijo encabezará al frente de la rebelión contra España.

    1921: El desastre de Annual

    El general Manuel Fernández Silvestre, que había sido jefe del Cuarto Militar del Rey y que tenía una hoja de servicios llena de actos heroicos, fue nombrado comandante general de Melilla. Él fue el responsable absoluto de la derrota de Annual. Dejándose llevar por su arrojo, prescindió de los mandos superiores y quiso hacer la guerra por su cuenta. Perdió la vida y salvó, quizá, su honor, cuando permaneció en pie, solo, en medio de la desbandada general aquel fatídico 22 de julio, perdiéndose en la batalla 10.000 hombres, entre oficiales profesionales y soldados de reemplazo; y cayendo heridos o prisoneros otros 10.000 en manos de Abd el-Krim. A punto estuvo de perderse Melilla, aunque en octubre de aquel año ya se habían reconquistado buena parte de las plazas perdidas.

    1923-27: La pacificación final

    En 1923 el general Primo de Rivera, que había encabezado un pronunciamiento militar y que constituyó su Directorio, se pone al frente del Alto Comisariado. Ante el peligro que suponía la rebelión del Rif, Francia y España unieron sus fuerzas y el 8 de septiembre de 1925 se produjo el desembarco de Alhucemas, en el que estuvieron presentes tropas de ambos países y que fue brillantemente coronado por la infantería española. El caudillo rifeño se entregaría a las tropas francesas el 22 de mayo de 1926 y fue desterrado a la isla de Reunión.

    De Ifni a la Marcha Verde

    En 1957 comienzan en la zona revueltas contra Francia y España, que el 10 de febrero de 1958 aúnan esfuerzos en la «Operación Huracán», guerra que permaneció en secreto. España y Marruecos firman el Tratado de Cintra el 1 de abril de 1958, por el que España devuelve Tarfaya. A mediados de los años 60, el problema de la zona se internacionaliza, y la ONU incluye el Sahara entre los territorios a descolonizar. En 1969, España devuelve Ifni y en el Sahara comienza sus actvidades la Djema, el consejo de notables saharauis. La ONU propone que se celebre un referendum y Madrid declara la autonomía interna en 1973. Un año después se acepta la idea de celebrar una consulta y se comienza a confeccionar un censo. Un dictamen de La Haya declara que no es terra nulli, lo que Marruecos interpreta a su favor. En noviembre de 1975, el general Franco agoniza en El Pardo y Hassan II aprovecha la ocasión para lanzar la Marcha Verde. El 14 de noviembre se firman los Acuerdos de Madrid y el Sahara Occidental es ocupado por Marruecos y Mauritania.

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  • Ciudad de Algeciras



    El contrato para la construcción de este buque se firmó el 25 de enero de 1925 y el primer tramo de la quilla fue arbolada el 12 de junio siguiente, en ceremonia que estuvo presidida por el príncipe de Asturias Alfonso de Borbón, que inauguró oficialmente los astilleros, y contó con la asistencia del presidente del Directorio Militar, general Miguel Primo de Rivera, cuyo nombre ostentaría el nuevo buque.La botadura se produjo el 28 de julio de 1926 y el “Miguel Primo de Rivera” fue entregado a la Compañía para las líneas del Estrecho el 21 de Enero de 1.927, pasando a cubrir la línea Ceuta-Algeciras.
    Había costado 3.018.512 pta y tuvo el honor de ser el primer buque construido en la factoría de la Unión Naval de Levante....más

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  • El africano condenado en el presidio de ceuta en el año 1720
    En San Roque, desde el año 1649, ya existía el toro de soga.

    En 1720 había corridas.

    Fue en la Plaza de Armas donde, a cargo de Manuel Ballón "El Africano" se inventó el pase de muleta.

    Nació en Sevilla y fue un gran torero. Tuvo una disputa con un compañero al que mató (con sólo 12 años!), por ello fue condenado a 6 años de presidio en Ceuta. Logró escapar y pasó al campo moro donde tomo lecciones de la fiesta de los toros, ya que en África eran muy aficionados. Cinco años más tarde regresó a España y empezó a lidiar como había aprendido en África.

    El Africano se enteró que en San Roque había una novillada y se acercó confianzo que el matador le dejara a él lidiar un toro. Éste le dijo que sí, asi que cogió un capote y le colocó en un palo, marchó a donde estaba el toro y le dió muerte de una sola estocada cara a cara.
    A partir de ahí, cada vez que se celebraba una corrida era para reunir dinero y arreglar cosas del pueblo: obras de la parroquia, lactancia y crianza de los niños expósitos, el campanario...

    En la Línea también se organizaban toros, pero era a San Roque donde se acercaba la mayoría.

    En 1850 un grupo de aficionados decidió crear un sociedad para construir una Plaza de Toros. Eran 73 vecinos de San Roque y 37 de Gibraltar. El terreno fue cedido por un vecino.......La coctelera.net

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  • El hombre que iba a disparar a Franco en Ceuta Antonio Rico recuerda la historia de su hermano José, que quiso matar a Franco en Ceuta

    Y. Recio / Salamanca

    El cabo salmantino José Rico murió con 21 años fusilado, después de que se descubriera que planeaba atentar contra el general Francisco Franco en Ceuta. Quienes vivieron para contarlo aseguran que mantuvo una “serenidad y sangre fría” que causó la admiración de los presentes, hasta el mismo momento de su muerte. En el juicio, se enfrentó al juez que les llamó cobardes tras dictar la sentencia de muerte con estas palabras: “Juré defender una España democrática y la defiendo porque soy español; los traidores a la patria sois vosotros”.
    Antonio Rico dice que la edad ha hecho mella en su persona, que ya no tiene la cabeza que tenía antes, pero sin embargo con total lucidez recuerda fechas, nombres, lugares y hasta frases textuales relacionadas con el caso de su hermano José Rico, un cabo salmantino destinado en Ceuta que pudo cambiar el rumbo de la historia de España.
    El joven José Rico, natural de Villarino de los Aires (Salamanca), en defensa de la República, planeó atentar contra el general Francisco Franco en julio de 1936, pero la trama quedó al descubierto cuando “un íntimo amigo” de José Rico, del mismo pueblo donde vivían, Monleras, y con el que se marchó a Ceuta, delató a sus compañeros, arrepintiéndose en el último momento y firmando así “la sentencia de muerte de siete personas”.
    Han pasado más de 70 años desde que el cabo Rico fuera fusilado tras conocerse sus planes, un tiempo que parece reciente en el recuerdo de su hermano, quien no puede evitar las lágrimas al contar la historia que marcó a toda una familia salmantina durante décadas. Les creó “una herida de esas que no se curan, en el alma”.
    Antonio Rico asegura que recuerda con claridad, “como si fuera ayer”, el día en que su hermano, con 18 años, decidió irse voluntario al Ejército y cuenta que su madre les llevó a él y a su hermana hasta el autobús para despedirle. Allí, José le cogió en brazos, un momento que confiesa tiene “clavado” en el corazón. En su memoria están nítidos algunos recuerdos sobre José Rico, como cuando le llevaba “a todas partes cogido a hombros” y distraído iba “siempre leyendo el periódico” mientras caminaban, por lo que le decía que se agarrara “de sus orejas”. Destaca que su hermano era “muy buena persona”, que le gustaba leer y escribir, de hecho trabajó como corresponsal en el periódico El Adelanto de Salamanca y, por encima de todo, asegura que fue “más que un valiente” y lo demostró hasta el mismo momento de su muerte.
    Historia de un complot
    Todo comenzó la noche del 17 de julio de 1936, cuando las tropas al mando del teniente coronel Juan Yagüe recibieron la orden de tomar Ceuta. Los diferentes cuerpos militares se distribuyeron para controlar la ciudad y al Regimiento de Infantería del Cerrallo Nº 8 de Ceuta se le ordenó salir a la calle para “defender a España”. Entre los destinados a esa labor se encontraban los cabos José Rico y Pedro Veintemillas, quienes en su ronda por las calles de Ceuta observaron cómo patrullas de falangistas detenían a civiles, asaltaban sedes de partidos políticos o cómo en las paredes de la ciudad se habían fijado bandos firmados por el general Franco en los que se comunicaba el estado de guerra, la disolución de los partidos y la prohibición de reuniones.
    Cuando Rico y Veintemillas volvieron al cuartel, se reunieron con otros compañeros para estudiar la trama. En un segundo encuentro, el cabo salmantino presentó ya el plan para matar a Franco, que consistía en dispararle cuando pasara revista a las tropas, una tarea de la que se encargaría el mismo.
    Después, el resto de implicados apuntarían a los demás militares para inmovilizarlos, desde la primera planta del cuartel. Lo siguiente que planearon fue que otro grupo saldría hacia la ciudad para informar del atentado y recabar el apoyo del pueblo. Un plan que ni siquiera llegó a iniciarse, debido “a la traición” de uno de los militares.







    Antonio Rico.

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  • Ceuta bajo los musulmanes
    En los primeros años del siglo VIII se hacía visible ya la decadencia del reino visigodo y de los bizantinos. En esta coyuntura histórica surgió la figura del conde Urbano, que para algunos autores fue el primer gobernador visigodo nombrado por Witiza después de la sumisión bizantina al poder toledano; mientras otros, como García Moreno, afirman que era gobernador bizantino de ambas orillas del Estrecho, jefe de los restos del ejercito y la flota bizantina acantonados en Ceuta. Fuera don Julián bizantino o no, lo cierto es que, al verse completamente aislado y sin esperanza alguna de socorro ni contacto con Oriente, se había decantando por ponerse al servicio de los visigodos de los que pensaba obtener más pronta ayuda a causa de su proximidad geográfica.
    Musa ben Nusayr tras conquistar Tánger en el 708 obligó al gobernador de Ceuta a pactar servir lealmente al caudillo musulmán, aportándole naves para el transporte marítimo de sus tropas a la Península, mientras que en contrapartida los árabes sólo entrarían en Ceuta tras la muerte de su gobernador, hecho que se produjo en el 740. Septa se llamó desde entonces Madinat Sabta.
    Durante su permanencia al ámbito musulmán Ceuta pasó a ser controlada por varias dinastías, pero no por Marruecos que en esas fechas no existía como país ni como estado. La primera fue la de Idrisi que dominó gran parte de la región hasta principios del siglo IX, en que fueron perdiendo influencia a favor de los fatimíes que consiguieron hacerse dueños de casi todo el Norte de África. Los omeyas de Córdoba la dominaron hasta su decadencia y conversión de Al-Andalus en reinos Taifas. Ali- Ibn- Hammud fue nombrado entonces gobernador de Ceuta y Málaga, inaugurando la dinastía hammudí en Ceuta. La familia de los hamudíes se enzarzó en una guerra civil hasta que en el 1061 uno de sus clientes Suqut al-Bargawati, se declaró soberano independiente de Ceuta y Tánger, rompiendo los lazos con los hamudíes andaluces. Con posterioridad y con ayuda de la flota sevillana, los almorávides tomaron al asalto Ceuta al mando de Yusuf Ibn Taxfin, que quedaría como gobernador hasta su muerte en el 1106, siendo sustituido por su hijo Alí Ibn Yusuf quien continuó luchando contra los cristianos y los reinos taifas.
    Tras la toma de Zaragoza por Alfonso I de Aragón (1118), el imperio almorávide empezó a declinar, y Ceuta entró en una etapa de semi independencia. Pero otro pueblo islámico va a tomar el relevo de los almorávide, los almohades, que ejercerían una especie de protectorado sobre Ceuta, que amplió su jurisdicción sobre los territorios de Tánger, Gomara, Garb Medio, en la costa africana, y Tarifa, Algeciras y Málaga en la andaluza. Posteriormente el califa agregaría Granada al gobierno de Ceuta.
    Tras la caída almohade en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 la ciudad cayó en poder de Ibn Hud, soberano de la taifa de Murcia, quien designó como gobernador a Alguxti, Este dirigente sería derrotado al poco tiempo por una revuelta popular independentista que entregó el poder a al-Yanaxti. En medio de estas turbulentas acciones políticas se produjo en 1227 la ejecución de Daniel de Belvedere por predicar el cristianismo. Por esta razón sería considerado como patrón de la ciudad por los cristianos.
    Desde 1249 hasta 1327, con dos breves interrupciones, reinarían en Ceuta los Azafíes y la flota ceutí participó en la defensa de Sevilla atacada, y tomada posteriormente, por Fernando III. Pero pronto surgió una nueva fuerza en la zona, la de los benimerines.
    Tras la conquista de la Baja Andalucía por los cristianos el dominio musulmán en la Península quedó reducido al reino nazarí de Granada. Para garantizar las comunicaciones con el Magreb, los granadinos trataron de controlar el estrecho de Gibraltar poniendo para ello sus ojos en la ciudad de Ceuta. Pero su estratégica situación había levantado también las apetencias de otro pueblo norteafricano, los llamados benimeriníes. Granadinos y meriníes rivalizaron desde entonces por el control de la ciudad norteafricana. El sultán merinida Abu Yusub Yaqub puso cerco a Ceuta con la ayuda de los aragoneses, obligándole a pagar un tributo anual. Pero sería Muhammad III (1303-1309) quien la conquistaría para los granadinos. Los nazaríes restablecieron el orden en las cercanías de Ceuta tomando Tánger, y reforzaron la defensa de la ciudad.
    Los nazaríes se mantuvieron por poco tiempo en Ceuta que de nuevo cayó bajo administración meriní, quienes mejoraron las defensas tanto para evitar la invasión exterior como para prever los intentos de sublevación de sus habitantes, para lo cual crearon el Afrag o murallas de la llamada “Ceuta la Vieja”. Las frecuentes disputas entre los merinidas por el control del sultanado permitió a los granadinos recuperar de nuevo Ceuta, que desde 1384 a 1386 estuvo bajo el poderoso sultán nazarí Muhammad V. Tras esos dos años de dominio nazarí Ceuta volvió a manos meriníes.
    7. La conquista portuguesa

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  • La Ceuta romana. Septem Fratres
    Desde la segunda mitad del siglo I antes de Cristo se constata la presencia de un núcleo urbano en el lugar donde hoy día se sitúa nuestra ciudad. Estaba integrada en el reino mauritano, que pronto fue integrado en el vasto Imperio romano. Durante esta época las fuentes escritas hablan de la Abila identificada con el Hacho y que la mitología griega consideraba la columna africana de Hércules. También se mencionan sus siete colinas Septem Fratres, topónimo de donde deriva el nombre de Ceuta. Mediante un edicto de Caracalla del 212 se promocionó a Civitas romanorum, es decir, a ciudad con estatuto jurídico de municipio romano. La existencia de unas termas y el hallazgo de un sarcófago de mármol de procedencia romana, decorado con un relieve que representa las cuatro estaciones, hallado en el transcurso de unas obras en la Plaza de la Constitución, prueban el dinamismo de su economía y sociedad. Su principal actividad económica fue la salazón de pescado. Desde el siglo IV se extendió por la ciudad el cristianismo que creó una floreciente comunidad de fieles como lo atestigua la existencia de una basílica, que es el edificio paleocristiano más importante descubierto hasta la actualidad en la Tingitania romana.

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  • Ceuta bizantina
    En el 429 los vándalos, al mando de Genserico, pasaron al Magreb en ayuda del conde Bonifacio, prefecto de África y enfrentado al gobierno de Roma. Algunas fuentes hablan de la destrucción total de Ceuta por parte de este pueblo germánico, mientras que otras admiten la existencia de algún tipo de comunidad cristiana persistente en la ciudad una vez que esta fue abandonada por los vándalos. Mientras tanto, los visigodos invadían la Península arrinconando a los suevos en el Noroeste y estableciendo su capital en Toledo. Por otro lado, el emperador bizantino, Justiniano, encargó a su general Belisario la conquista de parte de la África septentrional. Por consiguiente desde 534 hasta el siglo VII, Ceuta fue bizantina con el nombre de Septon. Para asegurar su defensa frente a los visigodos, la ciudad bizantina fue fortificada y convertida en el principal punto de observación de la costa Hispana. A la fortificación siguió un proceso de urbanización, cuyo principal ejemplo fue el templo levantado a la Virgen en su advocación de Madre de Dios (Theotokos) en el sitio donde se encuentra la actual catedral. A partir del 552 las tropas imperiales iniciaron, seguramente desde Ceuta, la invasión de la parte meridional de la península Ibérica.
    POR CEUTA EN LA HISTORIA

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  • Centros culturales y monumentos destacados en Ceuta
    Ceuta es una ciudad fortificada, y por ello su centro queda perfilado por murallas. Desde el castillo del monte Hacho, en el mirador de Isabel II, el visitante puede comprobar esa disposición urbana. En lo alto de ese mismo enclave, se alza la ermita de San Antonio (1540).Desde allí, el paseo puede conducir a otros centros de interés, como la basílica de Nuestra Señora del Valle (siglo XV), el castillo del Desnarigado, las iglesias de los Remedios y San Francisco, los museos de la Legión, de Regulares y Municipal, el Palacio Municipal y el bellísimo santuario de Nuestra Señora de África (siglo XVIII).

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  • La historia sobre la geografía
    4-11-2007 02:42:57 Fuente... ABC.ES

    Hay dos prejuicios, seleccionados entre un elenco bastante numeroso, que contaminan la visión que una gran cantidad de españoles peninsulares e insulares tienen respecto de Ceuta y Melilla (y aclaramos lo de peninsulares e insulares porque los españoles ceutíes y melillenses se hallan bien vacunados contra los errores que pasamos a exponer). El primero consiste en asumir sin más que la geografía -léase los «accidentes naturales»- debe determinar las fronteras de un país. Decimos «sin más» porque si este viejo axioma, típico de los imperialismos de todos los tiempos, estuviera en vigor, mucho nos tememos que habría que rediseñar los límites de buena parte de los Estados de nuestro planeta.

    El segundo prejuicio, más ceñido a la realidad de las dos plazas españolas del norte de África, estriba en la creencia de que Ceuta y Melilla son sólo los restos (y, por tanto, una enorme molestia) de la malograda experiencia colonial española en Marruecos durante los siglos XIX y XX. El «problema», pues, que para la España de hoy representa el supuesto contencioso entre Madrid y Rabat a causa de las plazas citadas, se resolvería sencillamente con su devolución a los marroquíes, tal y como se hizo en 1956 con el territorio que formaba parte del famoso Protectorado, del que hoy, por cierto, los españoles de a pie ignoran casi todo pese a la importancia que tuvo para España.

    Se diría que el estigma de «la guerra de África» ha proyectado su sombra sobre Ceuta y Melilla con gran injusticia para ambas ciudades y, sobre todo, para sus habitantes. La Historia enseña cuán volátiles pueden llegar a ser los argumentos políticos cuando se confrontan con los hechos.

    Ante todo, conviene retroceder más de cinco siglos -para los que sepan contar- antes de pronunciarse sobre la «descolonización» de Ceuta y Melilla y antes también, desde luego, de relacionar la naturaleza histórica y jurídica de estas ciudades con la del Gibraltar británico, comparación a la que ningún español bien instruido debe temer. En 1415, la corona de Portugal emprendió una expansión africana cuya primera conquista fue Ceuta, a causa de su papel estratégico en el Estrecho. Después, en 1497, la Corona de Castilla apadrinó al duque de Medina Sidonia para la toma de Melilla en el contexto de una política de constitución de plazas militares en el norte de África que miraba consolidar la culminación de la Reconquista de 1492; se trataba, en otras palabras, de prevenir nuevas invasiones de esta procedencia.

    Manipulación de la historia

    Por entonces, lo que hoy llamamos Marruecos no existía como Estado jurídico, sino como una amalgama de tribus generalmente envueltas en guerras intestinas. No obstante, el actual Reino de Marruecos ha creado la ficción de haber sido «expoliado» entonces, lo que, en sentido estricto, no es jurídica ni históricamente válido. Obviamente, los motivos de identificación entre el Marruecos de hoy y aquellos «marroquíes» del siglo XV obedecen a intereses políticos orquestados mediante una manipulación de la historia.

    En 1580, Portugal fue incorporado a la Monarquía Hispánica. Pero cuando en 1640 un sector de las élites de Portugal impuso la escisión de esta Corona con respecto a España, estaba por ver qué sucedería con Ceuta. Sin embargo, la ciudad optó por permanecer bajo soberanía española, sin que haya inconveniente en reconocer que en ello pesó mucho la dependencia que sufría la plaza en relación al abastecimiento que le llegaba de Andalucía. De hecho, este factor había integrado tanto a los ceutíes en la órbita española que cuando Madrid y Lisboa firmaron la paz en 1668 nadie en Portugal lamentó que Ceuta quedara del lado español: antes bien, parecía un problema resuelto. Nació así una comunidad de identidad singular, híbrida de pasado portugués y futuro español, anclada en tradiciones lusas como su patrona, la Virgen de África, o el escudo de la ciudad, donde aún lucen las Quinas portuguesas (cinco escudos azules que forman una cruz). Y es aquí donde se cruza Gibraltar. Al ser este puesto ocupado por Gran Bretaña en 1704 en un acto de guerra, el papel de Ceuta se vio revalorizado por un motivo tan evidente como el de salvaguardar los intereses españoles en el Estrecho, ahora irremisiblemente compartido con nuevos vecinos. La cesión de la propiedad (no de la jurisdicción territorial, que es cosa harto distinta) de Gibraltar a Londres, se hizo mediante el artículo 10 del Tratado de Utrecht en 1713, que es la pieza jurídica que desde entonces regula la posesión inglesa. La diferencia entre propiedad y jurisdicción es, entre otras cosas, lo que permite al reino de España -que sí era un Estado cuando cedió la Roca a Gran Bretaña- reivindicar la soberanía gibraltareña.

    Ceuta y Melilla nos recuerdan a diario que, más allá de buenas intenciones (o ingenuas, que es peor), las fronteras existen y que hay que aprender a vivir con ellas, pero de acuerdo al Derecho, no al capricho de la fuerza. Y junto al Derecho está la Historia, a la que nunca hay que temer. Entre naciones civilizadas y, por tanto, democráticas, cualquier cambio de límites debe responder al acuerdo, no a la imposición. Madrid y Londres lo demuestran a diario con Gibraltar, donde sólo cabe negociar. Y cuando el resultado no es el deseado, sólo queda intentarlo de nuevo. Pero en el caso de Ceuta y Melilla el problema no es la reivindicación marroquí, sino la ausencia de auténtica democracia en Marruecos, lo que automáticamente convierte en dudosa -por no decir ilegítima- cualquier reivindicación de su Gobierno.

    El resto corre a cuenta de la Historia, pues cuando hablamos de la «españolidad» de Ceuta y Melilla es de Historia de lo que hablamos. En este sentido, sorprende el lamentable desinterés de los españoles por el pasado de África, nuestro continente más cercano, o el absurdo complejo de culpa primermundista que algunos compatriotas esgrimen como argumento para devolver Ceuta y Melilla a Rabat en una especie de gesto de compensación. No, es la Historia lo que obliga a respetar a una población que ocupa una determinada geografía, aunque ésta no coincida con la naturaleza o con las ensoñaciones nacionalistas. Ésta es la razón por la que España linda con Gibraltar, Marruecos con Ceuta y Melilla y Francia (se nos olvida con frecuencia) acepta el enclave de Llivia en su lado de los Pirineos. Es la Historia y conviene saberla.

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  • Estafadores célebres en el penal del Hacho
    Escrito por Francisco Sánchez Montoya

    Sus golpes los dirigían casi siempre contra entidades bancarias, comerciantes u otras personas acaudalas, y para realizar algunas de sus estafas habían estado durante cinco o seis años desarrollando un complicado plan.
    En este diario también nuestro autor nos relata los estafadores que existían en las galeras del Hacho, entre 1895 y 1898... "Había en el presidio un buen número de forzados que ejercían en plena galera el oficio de estafadores. Estos estafadores se dividían en dos clases bien definidas. A la primera pertenecían los que, poseyendo verdadera experiencia en la profesión, habían logrado grandes triunfos profesionales, que les habían valido fama y dinero, los de esta clase eran amigos de los jefes del departamento, quienes les otorgaban todo género de consideraciones y libertades. Tenían ancho puesto en la galera, no comían rancho porque tenían dinero y se hacían servir por criados. Tales sujetos unían generalmente a la cualidad de estafadores, la de "pinchos", se ocupaban constantemente en combinar estafas, y sus despachos se semejaban al de un abogado. No existían país ni ciudad importante donde no tuvieran un agente a sus ordenes, entendido en la materia, que proporcionaba los datos y ejecutaba los planes del jefe en galeras…""… Sus golpes los dirigían casi siempre contra entidades bancarias, comerciantes u otras personas acaudalas, y para realizar algunas de sus estafas habían estado durante cinco o seis años desarrollando un complicado plan, en el que actuaban agentes de distintos países, casas de comercio imaginarias, banqueros en viaje de uno a otro continente, etc. Cuando les fracasaba un plan de estafa y las autoridades tenían conocimiento del delito, no tenían escrúpulo en confesar de plano para darse la importancia de que se conociera su talento profesional. En cada caso descubierto les sumaban unos cuantos años más a su causa, lo que les importaba tanto como al mar el caudal de los ríos. Los de esta clase vivían también de las estafas que hacían los de la inferior, a quienes esquilmaban. La clase inferior estaba formada por los estafadores principiantes, y por los que, siendo ya profesionales, carecían de valor personal, es decir, no eran pinchos, y cuando les cuajaba una combinación y recibían el dinero estafado, tenían que repartirlo entre los de la primeras categoría…" "… Supimos en el Hacho de una estafa en la que fué envuelto un banquero alemán, en que jugaron papel principal un fingido noble español y una joven encantadora que pasaba por hermana suya. En Alemania, durante los tres años que duró la preparación científica, si cabe la frase, del célebre timo, los dos personajes frecuentaron los salones de la mejor sociedad de aquel rico país, siempre bajo la dirección estricta del jefe, que desde el presidio del Hacho manejaba todos los hilos de la combinación. Cuando el banquero cayó en el lazo y entrego la importante suma, sobrevino la repartición y con ella una fatal imprudencia. Un agente giró sobre Ceuta en valores declarados, a nombre de un agente que era insolvente. El administrador de correos de Algeciras conocía a la persona receptora y dió cuenta al Juez de sus sospechas, siendo todo descubierto y resultando un proceso sumamente interesante en que se conoció la historia completa del celebre timo." "… Nosotros vimos en plena galera del Hacho al celebre estafador, que era de apellido Franco, lamentándose de la torpeza de su agente que había echado por tierra sus esperanzas de riqueza como premio a sus afanes de tres años de esfuerzo profesional. Y Nos parece oportuno decir aquí en este diario, que estos estafadores escriben, por ejemplo, unas mil cartas al mes, y se conforman con que una de ellas les proporcione un incauto a quien estafar. Cuba, país legendario por su bandolerismo, ha sido siempre campo fecundo para los planes de los estafadores de Ceuta, por existir la creencia de que España confinaba en Ceuta a los sentenciados por bandolerismo. conocemos en Cuba a muchas personas que han recibido cartas de Ceuta en que han tratado de timarlas, y algunos estafadores del Hacho nos contaban historias de estafas que habían realizado en Cuba por medio de hábiles agentes que tenían en La Habana. En la prensa diaria de este primeros de siglo XX leemos con cierta frecuencia noticias de personas que se dejan timar por el timo del "portamonedas", el de la "guitarra" y hay incautos que ante la halagadora perspectiva de una inmensa fortuna sacada de debajo de una piedra en medio de un monte cercano, remiten al que les proporciona beneficio tan sorprendente, la cantidad en que les venden el secreto del derrotero"."… También había en el Hacho monederos falsos, un día estaba yo leyendo un tratado de galvanoplastia que me había prestado un presidiario llamado Librado Bolaños Villaseñor, de nacionalidad mejicana, y doctor en Cirugía Dental, que había sido condenado en Cuba a diecisiete años de presidio, cuando se me acercó un presidiario español conocido por "El Frances", que tenía fama de hombre cultísimo, quien después de ver el libro, se lo llevó prestado por su dueño. Algunos días después, entre el más asombro y temor, fui conducido a la Ayudantía con todas mis pertenencias. Allí estaba también el presidiario español y el mejicano, sufriendo un municioso registro. Después de registrarme escrupulosamente me interrogaron por el origen del libro y lo mismo hicieron con bolaños. Este explicó que a su profesión convenían conocimientos de galvano plastia, y por eso poseía en propiedad el tratado que inocentemente había prestado al otro presidiario, a quien habían ocupado todos los instrumentos necesarios para hacer monedas falsas, por lo que le siguieron la causa correspondiente. Pero a Librado y a mi nos dejaron libres para volver a nuestras galeras, después de una terrible reconvención, injusta a todas luces…"
    El taró y los cubanos
    "… Por la mañana, a la misma salida del sol, ya estábamos en la rocosa orilla del mar, porque allí no había playa, entre un cordón de soldados, que por el lado del mar iban en botes, tomábamos un baño de diez minutos, y después poníamos sobre las húmedas carnes el tosco uniforme de presidiario, impregnado de sudor y churre, porque, como no daban nada que unió para todo el año, no se podía lavar entre semana. Después del baño no se conducían al lugar se del trabajo, para continuar la misma tarea al día siguiente. Una mañana mientras tomábamos el baño confiado en mi agilidad en el ejercicio de la natación, salvé con rapidez la distancia que separaba de la costa una peña aislada. De regreso para la orilla sufrí tal sincope, que mis miembros se paralizaron por completo y cuando recobré el conocimiento estaba en los brazos de algunos compañeros que me conducían al hacho, entre las imprecaciones del capataz de la sección de carros en que todos trabajábamos, de seguir en el servicio que le estaba encomendado porque se veía privado, a causa del accidente…" "Pero tan pronto notó que yo podía caminar por mis piernas, sin tener en cuenta el estado anormal de mi organismo, ordenó marchar rápida hacia el lugar del trabajo, donde, como todos los días, tuve que tirar del carro y rendir mi tarea ordinaria. Los cambios bruscos de temperatura producían muchas fiebres entre los prisioneros cubanos, fiebres Cllar parecían de aclimatación. Debido a las grandes evaporaciones del mediterráneo la neblina es en Ceuta muy densa y perenne. Con frecuencia amanecía la montaña del Hacho en vuelta por una neblina tan espesa, que impedía la vista de los objetos situados a corta distancia. La humedad llegaba a los huesos, y a veces, según el estado de enfriamiento de las capas inferiores de la atmosfera llegaban a empaparse las ropas. Mucha veces, al salir por la mañana para el trabajo, dejábamos el hacho libre de la neblina, para sumergirnos en ella un centenar d metros más abajo, a donde llegaba como inmenso mar de espuma que, con contornos perfectamente definidos en línea horizontal como el nivel de las aguas, llenaba la imponente hondonada, y cubría las montañas distantes hasta cerca de sus cúspides. En vuelos en aquella espesa bruma, calados hasta los huesos, trabajábamos sin descanso en semioscuridad, hasta las nueve o las diez de la mañana, hora en que el sol. Calentando el aire, disipaba la niebla y daba origen a fuertes corrientes atmosféricas en extremo molestas…"
    Emilio Sabourín, Líder cubano en el Hacho
    En las páginas de este diario escrito por el independentista cubano Pablo de la Concepción, se destaca la vida de un líder de la Isla que tras ser deportado a Ceuta falleció en el hospital Real de la Plaza de los Reyes, se trata de Emilio Sabourín, sus restos fueron trasladados a Cuba en 1901. Recordemos que el autor de este diario era sargento del Quinto Cuerpo del Ejercito Libertador, y lo definió como hojas escritas en la soledad de su encierro en la fortaleza del monte Hacho, comenzando este diario con unas líneas de propósitos: "… El verdadero objeto de este diario no es otro que dar a conocer al Pueblo cubano los sufrimientos experimentados por los prisioneros de guerra y deportados por medida gubernativa, que el Gobierno de España nos recluyó en Ceuta durante la Guerra de Independencia. Muy lejos de nuestro ánimo está la idea de despertar odios entre cubanos y los que combatieron y odiaron su libertad por cuya razón, suplicamos al que nos honre leyendo este diario, que juzgue los tristes sucesos que en él se relatan, como la consecuencia natural de la tempestad de pasiones que la guerra desató sobre la Isla…"Dejemos que la pluma del autor de este diario nos relate en este nuevo capitulo dominical, vida del líder cubano Emilio Sabourín: "… La tuberculosis, ese terrible azote de la humanidad, fué la enfermedad que más estragos hizo entre los prisioneros cubanos, estimulada por el hambre y la falta de higiene. Fueron cincuenta y cuatro los desgraciados que dejaron allí sus huesos, entre ellos el queridísimo compañero Emilio Sabourín, el inolvidable jefe de aquel puñado de obreros, que con exposición de sus vidas sacaban de la pirotecnia militar las municiones que fabricaban los españoles y servían para sostener en la manigua el estado de guerra contra España. La delación infame los hicieron sus victimas y dieron con sus huesos en el presidio de Ceuta. Antonio Capablanca era uno de ellos. Este querido compañero, que murió hace algunos años siendo Mayordomo del Presidio nacional de Cuba, pasó su prisión batido por terrible enfermedad, en un lecho del hospital de Ceuta, de donde lo levantó la libertad". "… La caridad de sus compañeros dió en Ceuta una tumba propia a Emilio Sabourín, cuyos restos fueron traídos a Cuba en 1901, por una comisión costeada por ellos. Los otros cincuenta y tres no tuvieron esa suerte, y sus restos fueron a la fosa común no obstante el nimbo de gloria que circundaba sus fuentes. ¡Contrastes del destino! Todos los veranos hacia su aparición la terrible peste de la viruela y perecían los variolosos a centenares, en un lazareto de pésimas condiciones. Ninguna medida sanitaria se tomaba en las galeras para evitar la propagación de la enfermedad, excepción hecha del baño de mar a que forzadamente nos obligaban. En la misa camilla en que se conducían los variolosos al lazareto se llevaban al hospital a los demás enfermos, y por todos concentos era asombroso el abandono de los principios sanitarios, pareciendo como que aquí en Ceuta, ignoraban hasta las más rudimentarias nociones de salubridad pública, o era que interesaba que se murieran los presidiarios a montones… "

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  • Foso de San Felipe
    Según los historiadores y basándose en el "Periplo Massaliota", podemos afirmar que Ceuta es una de las ciudades más antiguas del entorno del "Freto Hercúleo". Supo de ocupaciones muy diversas, Babilonios, Fenicios, Púnicos... Durante las guerras púnicas, 500 a J. C. fue refugio de las galeras cartaginesas de Hamilcar. Al inicio del siglo 1 de nuestra era, por los romanos fue declarada "Civitas Romanorum". Los vándalos de Genserico la arrasaron en la mitad del siglo V , 429. El emperador bizantino Justiniano la toma en el 534. Más tarde en el año 516, los godos por medio de Sisebuto, la toman declarándola capital de la "Hispania Transfretana". Ceuta dio paso a la invasión árabe de la Península en el 711 por la traición del Conde don Julián, según narra la leyenda. Abderramán III constítuye el AI-Andalus y los Omeyas cordobeses toman Ceuta en el 931, durante este periodo fue cuna del saber y de la ciencia, contando con una importante Universidad. En el 1083 fue tomada por los Almorávides. Unos frailes franciscanos se instalan a mediados de 1227, siendo inmolados el 10 de octubre del ese mismo año. En el siglo XIV arriban comerciantes de todo el Mediterráneo, genoveses, pisanos, marselleses, catalanes. En 1309. Jaime II de Aragón la tomó. En agosto de 1415 la casa Avis de Portugal la reconquiste por medio de D. Juan I y los infantes Henrique, Duarte y Fernando. Portugal y España se convierten en unidad nacional bajo el cetro de Felipe II en septiembre de 1580. En 1640 los dos reinos ibéricos vuelven a separarse, retornando a Portugal todos los enclaves ultramarinos de su anterior posesión menos Ceuta siglos XVI, XVII, conseguida la unidad marroquí en 1672 Muley Ismael tuvo como objetivo principal conquistar Ceuta y así a partir de 1694 le impuso sitio, conocido por el de los treinta años. Durante el sitio y en el año 1704, la escuadra angloholandesa al mando del Principe Armenstad, intenta apoderarse de la ciudad, siendo repelido por la guarnición. El primer Ayuntamiento y después de las Cortes de Cádiz, fue posesionado en enero de 1813. También Ceuta fue protagonista de la insurrección del 18 de julio de 1936, partiendo de su puerto un convoy con el grueso de las fuerzas indígenas de Marruecos y La Legión...AUTOR

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  • Antonio Escobar Huertas (Ceuta, 14 de noviembre de 1879 - Barcelona, 8 de febrero de 1940).
    Fue un militar español miembro de la Guardia Civil. Figuró en la Guerra Civil en el bando republicano. Hijo, hermano y padre de militares, padre de una monja adoratriz, era coronel de la Guardia Civil destinado en Barcelona cuando se produce la sublevación militar del 18 de julio de 1936. Católico y conservador, se mostró fiel a su juramento al gobierno de España, resultando decisivo en la derrota de la sublevación en Barcelona.
    Puesto a las órdenes del presidente de la Generalidad, Lluis Companys, al estallar la sublevación, siempre consideró un error que no se desarmara a las milicias anarquistas tras el fracaso de la sublevación y que se les concediera el control casi total de la ciudad. La quema de conventos y asesinato de religiosos que siguieron al fracaso de la sublevación en Barcelona le afectaron profundamente, pero mantuvo su compromiso con el régimen republicano.
    Habiendo ganado la confianza del presidente Azaña, tras la transformación de la Guardia Civil en Guardia Nacional Republicana, Escobar se incorporó al Ejército del Centro, combatiendo en Talavera, Escalona y Navalcarnero tratando de detener el avance de las tropas sublevadas hacia Madrid. Fue herido en la Casa de Campo de Madrid durante la batalla de Madrid, por lo que tuvo que permanecer en reposo durante varios meses. Durante su convalecencia, permaneció varios días en el santuario de Lourdes, en Francia con permiso expreso del presidente Azaña. A pesar de haberse podido quedar en Francia, regresó al territorio republicano. Motivo añadido de pesar fue saber que algunos de sus hijos combatían en el campo franquista (su hijo, el teniente de infantería Escobar Valtierra, perecería en la batalla de Belchite).
    Posteriormente fue nombrado director general de Seguridad de Cataluña, con lo que el gobierno de la república se hacía cargo del orden público en Cataluña, en la misma víspera de los sucesos de mayo de 1937. Sin embargo, nada más llegar a Barcelona es herido de gravedad en un atentado. Una vez recobrado, tomó parte de la batalla de Brunete y en acciones en la zona de Teruel, formando parte del Ejército de Levante. En julio de 1938 es ascendido a general en jefe del Ejército de Extremadura. El 26 de mayo de 1939, siguiendo órdenes de la Junta de Defensa casadista, rinde sus tropas al general Yagüe en Ciudad Real. Aunque éste le ofrece una avioneta para huir a Portugal (Escobar era el único general del Ejército Popular Republicano que quedaba en España), el general Escobar prefiere compartir la suerte de sus tropas.
    Irónicamente juzgado por rebelión militar, es condenado a muerte. A pesar de que altos dignatarios de la Iglesia Católica como el cardenal Segura solicitan su indulto, Franco no cede y el general Escobar es fusilado en los fosos del castillo de Montjuïc el 8 de febrero de 1940. El propio Escobar dirigió su ejecución. El mismo piquete de la Guardia Civil rindió luego honores militares a su cadáver.
    Después de la inauguración del Valle de los Caídos, Antonio Escobar Valtierra, hijo del general, solicitó que se trasladaran los restos de su padre, enterrado en el Cementerio de Montjuïc y de su hermano, José Escobar Valtierra, teniente que luchó en el bando nacional, fallecido en la batalla de Belchite, pero se autorizó exclusivamente el traslado de los restos del teniente, hijo del general; los restos de don Antonio Escobar siguen actualmente en el cementerio de Montjuïc en Barcelona...POR http://laguardiacivilenlaguerracivil.blogspot.com

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  • RECORD EN EL ESTRECHO A NADO El nadador español David Meca logró cruzar en tres ocasiones el estrecho de Gibraltar, invirtiendo un tiempo total de 12 horas y media, antes de ser hospitalizado en Ceuta para ser sometido a observación médica.Meca, de 33 años, partió a las 09H00 (08H30 GMT) de la localidad de Tarifa, al sur de la península, y finalizó en una playa de ceuta sobre las 22H00 (21H00 GMT), tras un recorrido de casi 60 kilómetros a nado.A unos 10 kilómetros de la meta, Meca estuvo a punto de abandonar la prueba debido a unas rampas y al mal estado del mar. Tras descansar unos minutos a bordo de una lancha que le acompañaba, pudo continuar y acabar así la prueba.Tras lograr la hazaña, Meca tuvo que ser hospitalizado en Ceuta debido a la fatiga y en el centro sanitario pasará unas horas en observación.El nadador, especializado en las largas distancias, está acostumbrado a este tipo de proezas. Campeón del mundo en la especialidad de 25 km en el 2005 en Montreal, Meca fue acusado de dopaje en 1999.El español ya atravesó anteriormente a nado el canal de la Mancha, la bahía de San Francisco, nadó entre tiburones en el océano Indico y entre pirañas en el Amazonas.ACTUALIZACION DE FECHA 07 ENE 08La Asociación Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar (ACNEG) ha homologado sólo la ida y vuelta ininterrumpida que el nadador catalán David Meca efectuó el 5 de enero, tras no dar como válido el tercer cruce, por lo que se ha establecido un registro de 8 horas y 35 minutos en esta travesía.La organización ha certificado que realizó 42,5 kilómetros pero que a las 20.30 horas se tuvo que subir a una embarcación que le acompañaba para ser atendido, por lo que se dio por concluido oficialmente el reto.La marca de David Meca no iguala otros récord similares en esta zona, puesto que el nadador dominicano Marco Aurelio Díaz marcó un registro de 8 horas y 34 minutos el 8 de agosto de 2005 en la ida y la vuelta. El español Mateo Pesquer Campos, por su parte, tiene las mejores cifras al invertir 7 horas y 55 minutos el 4 de agosto de 2006, para lo cual no utilizó traje de neopreno.
    06 Jan 2008 por MR...POR MAREA ROJA

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  • La participación de los marroquíes en la Guerra Civil española, a debate en Tetuán
    La participación de los marroquíes en la Guerra Civil española, a debate en Tetuán,Articulo escrito el 27/02/2009 por Diario de calle de agua



    Abdellah Aminchar (Colaborador).- TetuánTetuán acoge desde ayer y hasta mañana un seminario internacional sobre la participación la Guerra Civil española en Ceuta y Melilla y el Protectorado español, organizado por el Centro para la Memoria Común y el Porvenir de Marruecos y que contará con la participación del historiador español Francisco Sánchez.Sánchez analizará estas cuestiones mañana sábado en una conferencia titulada ‘La cuestión de la memoria común entre el análisis jurídico-judicial, el análisis político y de derechos humanos y la participacion de los marroquíes en la Guerra Civil como ejemplo’.El Centro para la Memoria Común y el Porvenir es una asociación dedicada a trabajar sobre aquellas cuestiones históricas relacionadas con los derechos humanos y el desarrollo, además de tratar aquellos temas que guardan alguna relación entre la memoria y la memoria común como conocimiento y campo de especialidad.El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que ha dirigido las investigaciones sobre los desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo, había sido invitado al encuentro, pero, al parecer, no asistirá finalmente.La asociación organizadora lleva a cabo también labores de investigación, realiza estudios y organiza debates sobre la memoria común siempre con el objetivo del mantenimiento de la paz, reforzar la amistad entre las naciones y las comunidades raciales y lingüísticas, indicó la asociación.

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  • MONTE HACHO
    Coronando la cima del monte Hacho(antiguo nombre de los geògrafos arabes), levanta su poderosa silueta esta formidable ciudadela cuyo origen posiblemente estè ligado al de la ciudad, ya que el valor estratègico de este montìculo de màs de doscientos metros de altura, dominador de ambas orillas del estrecho de Gibraltar, no debiò ser ignorado por ninguno de sus antiguos dominadores. Autores musulmanes, entre ellos el ceutì Al-Idrisi, atribuyen al caudillo cordobès Almanzor (930-1001) la construcciòn de una fortaleza en el monte Almina con la intenciòn de trasladar a ella la ciudad, constando que a su muerte, la ciudadela aùn no estaba terminada y que el traslado no llegò a producirse. fuentes històricas anteriores a la conquista portuguesa, constatan la existencia, en lo màs alto del monte, de una fortaleza que los lusitanos denominaron “El Facho”, en referencia al fuego que allì se encendia para alertar sobre la proximidad de enemigos marìtimos o terrestres. Asì igualmente consta en los grabados antiguos que conocemos. Semiderruida y abandonada durante largo tiempo, a comienzos del ùltimo cuarto de siglo XVIII se realizaron las obras que configuran su actual fisonomìa consistentes, fundamentalmente, en el cerramiento de la totalidad del recinto por su flanco suroeste (hasta entonces desprovisto de muralla) y en la construcciòn de sòlidos baluartes en sus cinco vèrtices. Interesantisimos planos del Servicio Històrico Militar de Madrid, firmados por Martìn Gabriel en Ceuta el 31 de Julio y 8 de Diciembre del año 1773,dan cuenta detallada de las obras realizadas y de las construcciones antiguas preexistentes. Su amplio recinto, de màs de cien mil metros cuadrados, està circundado por imponentes murallas cuyas alturas oscilan entre los 8 y 22 m. formando un perìmetro de casi dos kilòmetros de longirud, jalonado por torreones circulares en todos sus flancos menos en lso del hornabeque formado por los baluartes de Fuentecubierta y de la Puerta de Màlaga. Los elementos principales de esta soberbia fortaleza son los baluartes de San Amaro, San Antonio, de Màlaga y de la Tenaza, ademàs de las puertas de Ceuta y de Màlaga, èsta destruida para la construcciòn del baluarte de igual denominaciòn, bajo el cual existen algunos restos de la misma. Por curiosidad que suscita su denominaciòn de “pastel”, hemos de decir que el baluarte de la Tenaza, situado en el vèrtice sureste de la ciudadela, se compone de dos semibaluartes que confluyen en àngulo, en cuyo centro y exteriormente a sus flancos, se sitùa un elemento cuadrado a modo de reducto avanzado que, en la tècnica de la fortificaciòn abaluartada, recibe esta insòlita denominaciòn. En el interior del recinto amurallado se ubicaban, sobre un altozano sobresaliente, la torre del vigia, desde la que se daban las señales de alerta correspondientes, un cuartel capaz para una guarniciòn de trescientos hombres y diversos tinglados para vìveres y pertrechos. Ademas de su secular funciòn militar ha cumplido, durante largos años la de presidio en que redimian sus penas reos de todas las provincias y territorios de España, hasta que desaparecido el penal en 1910, su utilizaciòn ha sido, y lo sigue siendo en nuestros dias, exclusivamente para usos militares. Por su dominante posiciòn, este emblemàtico monumento de nuestra arquitectura militar, es visible desde casi la totalidad del territorio ceutì y desde el mar. Dotado recientemente de una moderna iluminaciòn obra del ingeniero tècnico municipal D. Andres Martinez Palacios, su contemplaciòn nocturna es de una extraordinaria belleza. por:http://gomara.wordpress.com/2008/01/23/monte-hacho/

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  • Un fotógrafo ambulante en la corte de Franco
    A la salida de la corrida de la plaza de toros de Ceuta ya lo tenía todo previsto. Las fotos colgaban de un tenderete improvisado en el que los retratados de la tarde podían verse y, sobre todo, comprarse. Conseguía pasearse por el tendido haciendo fotos al personal. No buscaba la noticia, buscaba el negocio; no le interesaba el pase de pecho, quería dinero para ayudar en casa. El pequeño Bartolomé Ros tenía 14 años de edad y ya era lo suficientemente rápido como para revelar y positivar las copias de esa misma tarde y ofrecérselas calentitas a los clientes.
    "El suyo fue un tiempo en el que la transición entre la infancia y la madurez adulta quedaba diluida con la pronta incorporación al trabajo", escribe Alejandro Castellote en el catálogo de la exposición que comisaría: Frontera de África, en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, posiblemente la exposición estrella de la XII edición PHotoEspaña. "Si la familia no disponía de medios para extender la formación de sus hijos, como era su caso, los niños pasaban del pantalón corto al traje y la corbata", cuenta Castellote en ese texto, que reconoce a este periódico haber pensado en su propio padre cuando lo escribía. Porque Bartolomé Ros no era sólo un niño, era una época; tampoco es una exposición de fotografía, es nuestro pasado.
    Nació en Cartagena en 1906, pero pronto marchó a Ceuta, al pasar su padre a formar parte del personal del ferrocarril Ceuta-Tetuán. Según cuenta el mayor biógrafo de Ros, José Luis Gómez Barcelo, "en Ceuta descubre la fotografía". Allí asiste a las enseñanzas de los hermanos Calatayud, que le descubren el oficio del fotógrafo. Ros aprende rápido, Ros tiene urgencia.
    Desde abajo
    Era el momento del "Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto", la publicidad de la primera cámara portátil creada por Georges Eastman (1854-1938), inventor de Kodak. En plena revolución de la fotografía popular, Bartolomé Ros fue precoz por necesidad. Provenía de una clase poco favorecida y buscaba un medio de subsistencia que no exigiera formación académica. Fue uno más de aquellos retratistas y profesionales ambulantes que se multiplicaron. "Bartolomé Ros perteneció a ese perfil de fotógrafo sobrevenido", asegura Castellote.
    Su hija reconoce que, ante todo, era un hombre de negocios
    Ros a los 15 ya es un fotógrafo pulcro, cuidadoso y muy técnico en los encargos. Su padre le había comprado años atrás su primera máquina con un préstamo. "Fue Ros fotógrafo de calle, de máquina de fuelle", dice Gómez Barcelo, al que su alma aventurera le llevaría a dejar las calles de Ceuta por los caminos marroquíes. O a entrar en los cuarteles antes de los 18 años de edad. "Es la primera vez que veo la actividad interior de los cuarteles. No conocía nada igual", explica el fotógrafo Juan Manuel Castro Prieto, encargado del tratamiento en laboratorio de las fotografías que se exhiben en la muestra.
    La increíble historia de un héroe púber fue creciendo cuando, por ejemplo, empezó a trabajar como reportero para la revista Mundo gráfico a los 15 años, o como corresponsal gráfico en Ceuta para el periódico ABC y la revista Blanco y Negro. Incluso, es invitado a participar en un reportaje sobre España, que se publicó en National Photographic Magazine, en 1929. El colmo de su picardía fue la firma con la casa AGFA para la distribución de sus productos en exclusiva en España. No era mayor de edad y su padre tuvo que dar la cara por él.
    Los negocios, lo primero
    "Mi padre fue un hombre de negocios, más que fotógrafo", recuerda su hija Rosa, custodia de uno de los archivos fotográficos e históricos más importantes de una parte esencial de la memoria española, en el que se recuerda los años veinte en el protectorado marroquí, durante el caldo de cultivo de la gestación de la rebelión militar. Gracias al esfuerzo de Rosa Ros, que se encontró con el archivo en 1983 trasteando en uno de los almacenes de la familia en Ceuta, han llegado hasta nuestros días las imágenes de las visitas de personajes como Alfonso XIII, la Reina María de Rumanía o la del propio Primo de Rivera.
    Ella nunca habló con su padre de este periodo: "A él todo aquello no le interesaba tanto, en el fondo fue un empresario muy joven. Su cabeza era empresarial y quería sacar a su familia de la pobreza". Con los años fundó el histórico laboratorio fotográfico Ros Fotocolor, que suspendió pagos el pasado mes de octubre.
    "De momento, el archivo está mejor aquí que en ninguna otra parte", asegura Rosa, que guarda todo ese material en la habitación más fría de su casa. Ninguna institución se puso en contacto con ella en todos estos años para hacerse cargo y ella lo asume como puede, porque está convencida de que es "un documento histórico muy importante". Cuando lo encontró todo estaba metido en una caja de cartón atada con cuerdas, pero estaba muy bien conservada. "Fue una especie de milagro", de nuevo la memoria en un hilo.
    El problema de una madurez prematura es el abandono anticipado de trabajos sin rentabilidad y la necesidad hizo que Ros abandonara su carrera fotográfica a favor de los negocios y la fortuna. "Mi pregunta es: ¿qué habría pasado si hubiese seguido en la fotografía? Probablemente, estaríamos hablando ahora de uno de los más grandes fotógrafos de todos los tiempos", asegura Castro Prieto. "¡Tiene mil imágenes buenas!", se deja llevar por la pasión.
    Nunca en el frente
    Los militares fueron sus principales clientes, y quizás por eso no fue nunca al frente. Quizás también porque tenía escasos 15 años. Además, la censura de los militares es probable, como reconoce Rosa Ros, que les obligara a destruir material que implicaba a mucha gente inocente. De hecho, en los años treinta destruyó junto con sus ayudantes con mazos de madera en el patio de su estudio una década entera de imágenes.
    López Mondéjar: "Ros fue un artesano, no un artista"
    Sin embargo Ros ya había conseguido una de las grandes fotografías para la posteridad, al ser testigo único del relevo en el mando de la Legión en 1926. Millán Astray rebajó su cargo de general al coronel para recoger el testigo de Francisco Franco recién ascendido a general con 33 años. "Esa foto es uno de los grandes momentos iconográficos del fotoperiodismo español. Esa foto te dice más de esos dos personajes que un tratado gigante de historia", dice el historiador de la fotografía Publio López Mondéjar. Ros tenía 20 años de edad y hacía la foto que quedaría como marca de la casa. Pero hay mucho Ros después de ella.
    De hecho, la exposición que se inaugura el próximo jueves recoge muchas imágenes inéditas, en las que se ve eso que apunta con vehemencia Publio López Mondéjar, que no fue un artista: "Ros es un artesano".
    Diccionario Ros
    HumildeNace en 1906 en la pedanía cartagenera de Los Dolores, en el seno de una familia humilde. Comenzó a trabajar a los 10 años, con la contabilidad de su tío Alfonso. Bartolomé Ros pronto marcha a Ceuta, al pasar su padre a formar parte del personal del ferrocarril Ceuta-Tetuán.
    Precoz"Lo más asombroso del trabajo de Ros es que siendo tan joven y con tan pocos años de trabajo, haya conseguido un trabajo de una riqueza tan exquisita", cuenta el fotógrafo Juan Manuel Castro Prieto. Con menos de 20 años ya creó un archivo que hoy es referencia del modelo fotográfico de lo que debe ser el ejercicio del profesional.
    Artesano"Aprende el oficio con mucha atención, por su cuenta como ayudante en un estudio", dice Publio López Mondéjar. Recuerda el investigador a otros grandes fotógrafos que pasaron por la misma formación: Escobar, Alfonso o Virxilio Vieitez. Describe el trabajo del fotógrafo como limpio y honesto. "No conozco a ningún gran fotógrafo que vaya por ahí de artista", remata.
    Empresario"Mi padre tuvo una virtud entonces: era muy joven y entró en todos los sitios", recuerda su hija Rosa Ros, que afirma que aquella época fue tan difícil para la infancia que su padre tuvo en mente el negocio, no el arte. "Sacó adelante a la familia".
    Histórico"Me gusta cuando la fotografía se carga de tiempo y pasa de formar parte de la biografía familiar a la biografía social", destaca Alejandro Castellote, comisario de la exposición que recoge los fondos de Bartolomé Ros. Pero se lamenta de que no exista todavía ninguna institución que se encargue de recoger toda esa memoria, que forma parte de la historia española y anda perdida.

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  • BARTOLOMÉ ROS :FRONTERA DE ÁFRICA José Luis Gómez Barceló
    Cronista Oficial de Ceuta


    El pasado miércoles, 3 de junio, los Príncipes de Asturias presentaban en el Real Jardín Botánico, la nueva edición de PhotoEspaña 09, el principal festival fotográfico de nuestro País. La jornada del día siguiente iba a estar protagonizada por las fotografías de un profesional hecho en Ceuta, ciudad que está en buena parte de sus imágenes, me refiero a Bartolomé Ros Ros.
    La exposición, titulada Frontera de África ha sido comisariada por uno de los fotógrafos más prestigiosos del panorama actual, Alejandro Castellote, y reúne cerca de un centenar de imágenes entre retratos, visitas de personalidades a Ceuta y Marruecos, acuartelamientos y vida cotidiana en el Ejército. Entre ellas, algunas de las más significativas de la historia del siglo XX como el reportaje de la visita de Primo de Rivera y los Reyes de España a Marruecos en 1927 o el famoso retrato de Franco y Millán Astray abrazados en Dar Riffien en 1926.
    En la mañana del jueves, 4 de junio, la sala se llenó con más de un centenar de periodistas nacionales y extranjeros. En la rueda de prensa se hallaban el Director de PhotoEspaña Alberto Anaut, el Comisario Alejandro Castellote, el Director del Museo de Arte Contemporáneo del Ayuntamiento de Madrid Eduardo Alaminos y la conservadora del Archivo Ros, Rosa Ros Amador, entre otros, que contestaron sus preguntas en inglés y castellano.
    Por la tarde, la inauguración congregó a unas doscientas personas. Destacar la presencia de numerosos marroquistas como Bernabé López, Miguel Hernando de Larramendi, Cecilia Fernández o Adolfo Hernández Lafuente; historiadores de la fotografía como Publio López Mondéjar y Fernando Castillo, y algunos de los mejores fotógrafos españoles como Ramón Massats, Cristina García Rodero, Patricia Allende, Ana Muller o Juan Manuel Castro Prieto. Muchos eran también los ceutíes y antiguos residentes en el Protectorado que no quisieron perderse el evento como Fernando López Olmedo, Rosa María de Roda González-Novelles, Pilar Baleriola, Antonio Navarro y la familia Ros casi al completo.
    Bartolomé Ros lleva muchos años presente en PhotoEspaña gracias al premio que lleva su nombre y que reconoce la dedicación al mundo fotográfico desde la cámara, la investigación o la edición. Sin embargo, las fotografías de este profesional, que tanto trabajara para la prensa de los años 20, no habían sido expuestas en una sala madrileña desde que lo hicieran en la Real Sociedad Fotográfica, hace ya varios años.
    Aunque Ros nació en Cartagena en 1906, llegó a Ceuta muy niño, siendo en nuestra ciudad donde aprendió fotografía de la mano de los hermanos Calatayud, para luego unirse al malogrado Ángel Rubio, con quien firmó el magnífico reportaje sobre España publicado en el Nacional Geographic en 1929.
    La perfección y pulcritud de sus originales llaman poderosamente la atención de profesionales y espectadores, como ya lo hicieran para la prensa de su época, que se los disputó entonces. Una calidad que venía acompañada de una sensibilidad especial para alejarse de las pretensiones ideologizantes de sus clientes, junto con un marcado sentido de la documentación de lo cotidiano, y la proximidad a todo lo que de moderno tenía su tiempo, quizá por su juventud.
    Sin embargo, esa juventud fue también responsable de una búsqueda constante y ambiciosa por prosperar, que le llevó a dejar la cámara en beneficio de los negocios, a comienzos de los años 30, siendo el fundador de Casa Ros y de los hoy desaparecidos laboratorios Ros Fotocolor.
    Años después de su muerte, acontecida en 1974, una de sus hijas, Rosa Ros descubre su archivo y dedica los últimos dos decenios a la reconstrucción de la historia y la intrahistoria de aquellas imágenes. Fruto de este trabajo han sido el libro Memorias de Ausencia, de Rosa Ros; Tiempo de Guerra, imágenes de Paz. Iconografía militar de Bartolomé Ros del autor de esta crónica y el que ahora aparece, firmado por Alejandro Castellote Bartolomé Ros. Frontera de África.
    La exposición estará abierta hasta finales de junio en el Centro Cultural Conde-Duque, en lo que hoy constituye el Museo de Arte Contemporáneo del Ayuntamiento de Madrid. En ella podremos encontrar desde la cámara de Bartolomé Ros, pasando por fotografías originales de la época, ejemplares de las publicaciones donde aparecieron impresas y, naturalmente, las cerca de cien ampliaciones de una calidad impresionante que ha realizado el equipo de Juan Manuel Castro Prieto, sin duda quien ofrece en este campo los mejores resultados a la hora de mostrarnos la belleza de las fotos en blanco y negro, sean o no de época.

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  • Al inicio de la Guerra se planificó un asalto al Hacho en Ceuta y liberar a los detenidos Francisco Sánchez Montoya

    “Había un complot formado entre soldados del Batallón, de Artillería y automovilismo para asaltar la Fortaleza, encerrar a los oficiales sublevados y liberar a los presos”. Soldado de artillería José María Castillo.
    Tras un voluminoso consejo de guerra, he tenido acceso, a uno de los sucesos más ignorados en Ceuta, tras el inicio de la Guerra Civil. Consabido es que la tropa, en gran número, estaba contra el golpe, varios soldados de artillería y automovilismo intentaron abortar la sublevación. Tenían ultimado el asalto a la fortaleza del Hacho y con ello liberar a los políticos, sindicalistas y militares que no se sumaron al golpe, pero tras una confidencia fueron detenidos y varios de ellos fusilados. La fecha elegida para el asalto estaría en torno al 15 de agosto de 1936. Los jefes de este complot, eran el cabo de automovilismo Julián del Barrio y el soldado Urbano Bautista, su disconformidad con la sublevación fue evidente desde las primeras horas del 17 de julio, en un primer momento intentaron concienciar a sus compañeros y realizaron dos tipos de octavillas escritas a mano, una contra sus jefes militares y la otra dirigida a los civiles. Otro de los implicados el joven soldado Jesús López, trabajaba en las oficinas de automovilismo y fue el encargado de realizar las copias a máquina. Tras tener, realizadas numerosas octavillas se las entregaron al soldado ceutí Manuel Sevilla García, de 19 años y vecino de la popular barriada del Sardinero, antes de ser fusilado explicó en el consejo de guerra como se hizo la entrega: “… Si entregué unas octavillas al soldado de artillería que estaba de centinela en el muelle de La Puntilla. Me la entregaron el cabo de mi grupo de automovilismo Del Barrio y el soldado José Crespo. El encabezamiento de las octavillas decía: …Soldados, rebelarse contra vuestros jefes, contra el facio nos tenemos que unir todos". Una vez que ya han conseguido la adhesión de varios cabos y soldados, celebraron una reunión en automovilismo, en la chatarrería del cuartel, lejos de la mirada de sus jefes. A este llamamiento asisten los cabos Julián Del Barrio, Secundido Valdés, los soldados Higinio Guerrero, Regino Oset, José Crespo y Francisco Juan López, acordaron que tenían que realizar algo más contundente, y planifican el asalto a la fortaleza del Monte Hacho. El soldado de artillería José María Castillo Ramírez, explicó en el consejo de Guerra cómo se preparó el asalto: "El telefonista de la Fortaleza del Monte Hacho, Navarro, me dijo que había un complot formado entre soldados del Batallón del Nº 8, de Artillería y Automovilismo para asaltar la Fortaleza y encerrar a los oficiales y liberar a los presos. Me preguntó, si conocía algunos soldados que estuvieran dentro del recinto penitenciario y al llavero de la Puerta de Ceuta y si con tres ametralladoras se podía batir a la tropa que allí había. Me encontré con Joaquín Lluch Bel y otros dos y el primero le repitió las mismas cosas que a Navarro, tanto Lluch como los otros dos, le daban la razón y decían que la cosa era fácil. El cabecilla de este movimiento era el Sargento Morales, que le había dicho a Carbonell que todavía no era tiempo de sublevarse, pues había mucha fuerza del Tercio y Regulares. Al salir del Regimiento me encontré con el soldado de automovilismo Viernes quien me dijo si estaba enterado del asalto y que todo estaba preparado para el 15 de agosto". El encargado de ultimar este asalto fue el soldado de automovilismo José Viernes quien habla con el soldado de artillería Castillo, para pedirle la posibilidad de coger tres ametralladoras de su cuartel. Otro de los implicados, el artillero Juan Persiva, habló con el soldado destinado en la fortaleza Juan Costa Jiménez, para que hiciera propaganda dentro de las dependencias del Hacho, y no les disparasen cuando vayan a tomarlo. Contactaron con los paisanos Salvador Peña Guerrero, Tomas Aguilar Rodríguez, Pedro Clavijo Rodríguez y Salvador Gutiérrez.
    También estudiaron el asalto a García Aldave
    Si el asalto al Hacho no se pudiera realizar también planean realizar lo mismo en el otro centro de detención de Ceuta, los barracones de García Aldave, donde están la gran mayoría de civiles, entre ellos el alcalde Sánchez-Prado. El asalto a este otro centro de detención se realizaría, de la siguiente forma: “…Soldados del destacamento de Autoradio, en la noche del 15 de agosto de 1936 inmovilizaran a sus jefes y oficiales, a continuación los despojarían de sus uniformes y los repartirán entre los implicados en el asalto, después saldrían en formación de convoy hacia la cima de la llamada Posición A, donde se encuentra la prisión de García Aldave, una vez esta asaltada, liberaran a los encarcelados ofreciéndoles armamento. Uno de los soldados llevaría una bandera blanca liada en el cuerpo al objeto de hacer señales a los barcos de la escuadra republicana en el Estrecho, cortando la carretera de acceso al monte con barricadas para impedir el paso de fuerzas y camiones".Continuaron con las reuniones en las cocheras de automovilismo, para darle forma al plan de asalto, y que no falte nada, así como hablar con más militares para poder conseguir el mayor número de implicados en el complot, para que todo sea un éxito. Pero hubo otro intento de liberar a los presos de la Prisión de García Aldave. Esta tuvo lugar en noviembre de 1936 y estaba organizado por los marineros de la Compañía de Mar de Ceuta que hacían guardia en la prisión. Estos marineros en su mayoría eran naturales de Ceuta y más de uno tendrían algún familiar detenido en este centro penitenciario. Se descubrió la posible liberación de los encarcelados por el Capitán de Regulares Francisco Lobo, este sobre 20,30 del tres de noviembre, estando en el café El Vicentino, se le acercó el jefe de Falange local Enrique Delgado, quien le informa de que acababa de estar con un taxista y le había comunicado la necesidad de cambiar la guardia de la prisión, por tener noticias de que se estaban poniendo de acuerdo con algunos presos para dejarlos escapar. El capitán Lobo, se traslada a la Circunscripción para dar cuenta de ello al Comandante General Arturo Díaz, quien tras escuchar las explicaciones, le comunica se marche al cuartel del Teniente Ruiz, donde se encuentran acuarteladas las milicias de Falange y estuvieran en alerta para cambiar a los vigilantes de la prisión de García Aldave. Sobre 23,30 recibió orden del Comandante Militar, para que con la 2ª Centuria de Falange y en cinco camionetas de automovilismo se trasladaran a la citada prisión y se hicieran cargo de la guardia. Los 60 hombres que formaban la guardia de la Compañía de Mar en la Prisión de García Aldave, fueron detenidos.

    Los implicados, fusilados
    Cuando todavía faltan bastantes días para llevarse a cabo el asalto a la fortaleza del monte Hacho, Las octavillas que repartieron llegan a manos de un soldado que no quiere secundar este levantamiento contra sus jefes y comunica a sus superiores los preparativos que se están realizando. En pocas horas todos son detenidos. Se les realizó un Consejo de Guerra sumarísimo, los inculpados son, el sargento de artillería, Miguel Hernández Morales; los artilleros José Cortes Persiva, Joaquín Lluch Bel, Salvador de Haro Sánchez, Modesto Navarro Selles, Juan Costa Jiménez, Bernardo Cañizares Arroyo, José Luque González, Canuto Fernández, Mariano Carbonell Llopis; los cabos de automovilismo, Julián del Barrio San José, Leandro Valdés de la Fuente; y los soldados Regino Oset, Manuel Sevilla García, Urbano Bautista Pascual, José Crespo Vasallote, Higinio Guerrero Gómez, Jesús López, Francisco Juan López, Jesús Viernes Carreras; Antonio Molí Trufen y Guillermo Bendicho y los paisanos Tomas Aguilar Rodríguez y Salvador Peña Guerrero. En estos primeros meses tras el inicio de la Guerra Civil, la represión en Ceuta fue tan intensa y extendida que no sólo la sufrieron los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también cayó la misma sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes y zona del Protectorado español en Marruecos. Tras la proclamación del estado de guerra Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos. Desde la misma madrugada del 18 de julio las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos y partidos políticos. Los militares y algunos civiles a la fortaleza del monte Hacho y el resto a la prisión de García Aldave, también llamada Posición A, y en algún que otro documento oficial he podido leer “campo de concentración” y las mujeres al fortín de la barriada del Sarchal, antigua cárcel de la ciudad. Es difícil cuantificar el número exacto de detenidos en los tres centros penitenciarios, pero, según unas declaraciones de un alto jefe militar, eran cerca de dos mil. El 1 de septiembre de 1940 se cerró la prisión de García Aldave y todos los presos fueron trasladados a la fortaleza del monte Hacho. El 19 de agosto en el Cuartel de Artillería situado en la Plaza de África, lugar no habitual y bajo la presidencia del Teniente Coronel Peris Vargas se celebró el consejo de guerra, los miembros del tribunal son implacables y tras varias horas se dictaminó condenar a la pena de muerte a los cabos de automovilismo Julián del Barrio San José, Secundido Valdés de la Puente y los soldados Urbano Bautista Pascual y al joven ceutí Manuel Sevilla García, así como el soldado de Artillería, José Cortes Persiva y los demás a 30 años de cárcel. La última noche la pasaron en la zona del Cuartel de Artillería llamada " De las Bóvedas". A las siete de la mañana del 24 de agosto de 1936, fueron trasladados a la playa del Tarajal y fusilados. El sargento de Artillería, también implicado en los preparativos Miguel Hernández Morales, fue fusilado en el mismo lugar el 30 de septiembre de 1936.
    Detener la sublevación con el asalto al Hacho
    Pero esos cabos y soldados que planificaron el asalto a la Fortaleza del Monte Hacho, y repartieron octavillas entre sus compañeros no eran los únicos militares que estaban contra la sublevación, recordemos la situación en la tarde del 17 de julio de 1936, al frente de la Alta Comisaría estaba de forma interina el capitán de Artillería Arturo Álvarez-Buylla, la jefatura de las Fuerzas Militares el general Agustín Gómez Morato, la circunscripción Oriental (Melilla) el general de Brigada Manuel Romerales Quintero y la Occidental (Ceuta) el también general de brigada Oswaldo Capaz Montes, el jefe de las fuerzas aéreas con base en el Aeródromo de Sania Ramel (Tetuán) el comandante Ricardo de la Puente Bahamonde y la base de hidros del Atalayón, en la Mar Chica, próximo a la ciudad de Melilla el Capitán piloto Virgilio Leret Ruiz. Ninguno de estos tres generales participaron en la conspiración, Romerales fue fusilado en Melilla, Capaz ejecutado en Madrid, por una patrulla anarquista y Gómez Morato fue detenido y separado del ejército. Tanto Álvarez-Buylla cómo De la Puente Bahamonde fueron fusilados en Ceuta. El Capitán Virgilio Leret fue ejecutado en Melilla, cuando las tropas del grupo de Regulares de Alhucemas de Melilla número 2, al mando del Capitán Guillermo Emperador, y el primer escuadrón de caballería a las ordenes del Capitán Alfredo Corbalan Reina. Cuando las municiones de que disponían se les agotaron, los aviadores se vieron obligados a capitular, realizándolo el Capitán piloto aviador Virgilio Leret Ruiz, cómo jefe de la defensa. Después de esta batalla, que fue la primera de la guerra civil española, al Capitán Leret y a los dos Alféreces que servían a sus órdenes nunca mas se les vio con vida. Según los testimonios actualmente disponibles, a los tres los fusilaron al amanecer del 18 de julio de 1936, supuestamente en las instalaciones de la base.

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  • EN MEMORIA DE ANDREU NIN
    En memoria de Andreu Nin


    Antonio Cruz GonzálezEn 2007 recordaremos el 70 aniversario de la muerte de Andreu Nin. Debíamos decir “desaparición” pues a pesar de los esfuerzos realizados, su cuerpo nunca fue encontrado. Nos fijaremos aquí en el aspecto de recuperación de su memoria y su influencia en la Historia de nuestro país.Es necesario sintetizar los antecedentes que nos llevan a este héroe de la República Española.


    El 17 de Julio de 1936 se produce un levantamiento militar, un golpe de Estado contra el gobierno legítimo de la República. Comienza con la conjura de los militares “africanistas”, aquellos que habían participado en la guerra colonial contra Marruecos, apoyados por las tropas de la Legión y Regulares (ejército indígena).


    En Ceuta y Melilla se adelantan y no pueden esperar al 18 de Julio, fecha prevista en un principio, con una anticipación de dos meses, por Mola, principal cabecilla de la revuelta, apoyado por Sanjurjo (en el exilio lisboeta), y por Franco y Cabanellas, principales militares en Africa, y Queipo de Llano (en Sevilla).Sin embargo, lo que en principio era una “asonada militar”, que pensaban que duraría horas, no culminó en lo previsto, es decir que todas las capitales iban a sucumbir a los cañones fascistas.


    En efecto, Barcelona, primero, y Madrid, con algo de retraso, obligaron a los rebeldes a que retrocedieran, siendo vencidos después. Valencia y Oviedo, a pesar de la resistencia rebelde en esta ciudad, también quedaron en poder republicano, así como Bilbao, Valencia, Málaga, y otras capitales de la zona mediterránea.La fuerza que defendió a la República salió precisamente de la voluntad de sindicalistas y partidos de izquierda, de reclamar armas para la Defensa del Estado.


    En Madrid, primero Casares Quiroga, que se negó a defenderse de los militares encerrados en el cuartel de la montaña, y luego Martínez Barrio, que tras 24 horas de dudas, tampoco se decidía a tomar una decisión, fueron sustituídos por Giral que, al fin repartió las armas entre las unidades leales de milicianos, de los diferentes sindicatos y partidos republicanos, apoyados por los guardias de asalto.En Barcelona, se aprestaron a la defensa con más prontitud y la conjunción CNT-FAI y POUM, unido a la ayuda de la Guardia Civil, que permaneció leal, destrozó a los militares rebeldes. En Catalunya se formó el Comité Miliciano Antifascista que coordinó desde un primer momento las escaramuzas.


    Pero la acción llegó más lejos. Para vencer al fascismo, era necesaria la Revolución. Se procedió por el Comité a realizar las colectivizaciones de los transportes públicos (Barcelona fue un ejemplo de civismo. Al día siguiente del golpe, sofocado éste, ya funcionaban los tranvías conducidos por los propios conductores, una vez colectivizados) y también de las principales fábricas. En la zona de Catalunya y Aragón, dónde enseguida se crearon y se desplazaron las columnas de milicianas y milicianos, entre ellas la Durruti (CNT-FAI) y la Lenin (poumista), se procedió a una verdadera revolución económica.El punto culminante fueron las dudas en la toma del poder político. Barcelona resistió gracias sobre todo al Comité, dónde anarquistas, poumistas y bolcheviques-leninistas (trotskystas), unidos a sindicalistas de UGT de la línea caballerista, se hicieron con el control de Barcelona. La CNT-FAI controló desde un primer momento la Central Telefónica, que luego veremos que influencia tuvo.


    Se constituye la Generalitat con fuerzas republicanas, comunistas y un consejero de Justicia del POUM, Andreu Nin. Precisamente el hecho de la renuncia de CNT-FAI a formar parte del gobierno de la Generalitat, porque ya tenía el dominio de las milicias, fue el error inicial que trajo luego los lodos que veremos. También la inclusión de Nin en el Ejecutivo de Catalunya, trajo muchas críticas sobre todo por los que habían sido aliados de la IV Internacional. La pregunta teórica, era ¿cómo se podía estar con la revolución y con la burocracia “frente populista” que ahogaría la Revolución?.


    El poder político burgués fue comiendo el terreno, primero con la municipalización de los comités, estableciendo controles y ampliando el poder político. Evidentemente, no podemos pensar que la toma de decisiones fuera fácil. Companys había sido el abogado defensor de numerosos anarquistas. A pesar de que Tarradellas contaba, que la CNT-FAI se presentaba ante los Consejeros, con fusiles y pistolas, también es cierto, que la CNT-FAI no tomó acciones armadas contra los partidos republicanos ni contra los comunistas.


    Lo que equivale a decir que fueron bastante más responsables y humanos que sus adversarios, cuando llegaron las jornadas de mayo de 1937.Antes de una breve biografía de Nin, tenemos que referirnos a Joaquín Maurín, ya que se trata de dos destinos ligados. Maurín pertenecía en sus tiempos a la Federación comunista balear. Se salió del mismo para fundar el Bloque Obrero y Campesino (en catalán Bloc Obrer e Camperol = BOC), que tuvo gran militancia entre el proletariado y el campesinado catalán, con una fuerte sindicación, y extensión territorial en toda Catalunya.


    En un momento determinado (consultar biografías de Nin y Maurín, de Victor Alba, Pelai Pagés, José María Zavala, Jeanne Maurín, etc.) se fusionan el BOC y el grupo de Oposición de Izquierda de Andreu Nin, formando el POUM. Esta fusión marca el rompimiento con Trotsky y la IV Internacional (ver “La Revolución Española” de Trotsky, con notas de Pierre Broué). Pese a esta ruptura, al POUM siempre desde la III Internacional se le acusará de trotskysta, lo cual era evidente que tenía más fuerza internacionalmente hablando, por considerar el superior prestigio de Trotsky, y así, al ser un prófugo (a la fuerza) de la Unión Soviética, Stalin se quería granjear una alabanza internacional (curiosamente buscada en las fuerzas conservadoras).Desde el POUM se elige a Maurín, Secretario General.


    Es Maurín también el que sale elegido diputado por el POUM en el Frente Popular en las elecciones de febrero del 1936. Y es cómo diputado, que Maurín se va a desplazar a Galicia para realizar una reunión con el POUM en Santiago de Compostela. Eligió el día 18 de julio de 1936, para desplazarse. Un mal día para viajar.


    Al llegar a Galicia se tiene que esconder primero para pasar después a disposición de los golpistas, en un camino de fugas que le llevaría hasta cerca de la frontera francesa, pero no lo consigue. Es reconocido y detenido por segunda vez, ésta ya de forma permanente. Los esfuerzos de Jeannne, su mujer, por canjearlo con algún prisionero fascista de la zona republicana, son en vano; ni Negrín, ni Prieto, ni Azaña, quieren saber nada de un poumista. Es muy interesante seguir esta Odisea en el libro, editado por Júcar, y hoy posiblemente inencontrable, “Como se salvó Joaquín Maurín”, escrito por su compañera.


    Es evidente que las circunstancias, viaje y posterior detención, dejan al POUM descabezado. Se nombra secretario general a Nin.Nin nació en El Vendrell, provincia de Tarragona un 4 de febrero del año 1892; fue maestro, de la Escuela Normal de Tarragona. Terminando sus estudios se instala en Barcelona, en vísperas de la guerra mundial de 1914. Su evolución como maestro le lleva a la Escuela Horaciana , según nos cuenta Wilebaldo Solano, compañero y amigo de Nin, en su libro “El POUM en la Historia”.


    Salta del magisterio al periodismo y tras pasar por los periódicos “El Poble catalá” y “La Publicitá” desemboca en la agencia Fabra. Su preocupación por el sindicalismo de clase se acentúa cada vez más. Estamos en el año 1917, año de la Revolución Soviética y de la Huelga general española. Es un año de agitaciones obreras, por tanto de mucho movimiento sindical. Nin pertenece unos meses al partido Socialista, pero pasa a abrazar la causa del sindicalismo revolucionario. Organiza en 1918 el Sindicato de Profesiones Liberales en CNT, dejando la agencia Fabra. La CNT en 1919 celebra su Congreso nacional en el Teatro de la Comedia de Madrid, y allí Andreu Nin desempeña un papel destacado.


    En ese Congreso ganan las tesis de Nin y de sus compañeros mayoritarios y deciden adherirse a la Internacional Comunista. Se designan tres representantes para ir a Moscú. Sólo Pestaña consigue llegar a Moscú. En marzo de 1921, muere a balazos por los pistoleros de la patronal Evelio Boal, y Nin le sustituye en la secretaría general de la CNT. Fue también víctima de un atentado del que salió ileso, sin embargo el compañero que iba con él, Canela, cae asesinado. Nin fue encarcelado varias veces y tuvo que actuar clandestinamente, en una vida llena de peligros, debido a la persecución del anarquismo por pistoleros y somatenes de la patronal. En abril de 1921 se celebra un pleno nacional de CNT.


    En él se había invitado por la URSS a una delegación, para que asistiera al III Congreso de la Internacional Comunista y al Congreso de fundación de la Internacional Sindical Roja. El pleno aceptó enviar 4 militantes: Andreu Nin, Joaquín Maurín, Hilario Arlandis y Jesús Ibáñez.El viaje fue pleno de incidencias, comenzando porque Maurín y Nin iban sin pasaporte. Llegaron a París y Berlín apoyados por el movimiento obrero internacional, y ya en Berlín la embajada de la URSS les preparó una documentación, pasando por “repatriados rusos”.



    Era el verano de 1921. Fueron recibidos con gran simpatía y cariño por los dirigentes revolucionarios rusos. El mismo Victor Serge explica que Nin le cuenta que él no era propiamente anarquista, sino rigurosamente sindicalista. Las intervenciones de Nin en ese Congreso llamaron mucho la atención. El secretario de la ISR era Lozovsky, que comprendió en seguida a Nin, sus características y sus calidades como revolucionario y como persona. Cuando la CNT acuerda no dar su apoyo y adhesión a la Internacional Sindical Roja, Lozovsky decide incorporar a Andreu Nin al Secretariado Internacional, cosa que Nin acepta y queda como secretario adjunto de la ISR.La historia sigue. La CNT reunida en Zaragona en junio de 1922 decide romper con la Internacional Sindical Roja. Empieza la peripecia (una de ellas) de Nin.


    Sale para España en septiembre, pero al llegar a Berlín existe una orden de captura por implicaciones en el asesinato de Dato. Sin embargo la extradición es denegada y Nin recobra la libertad en enero de 1922. Decide trasladarse a Moscú para proseguir la labor en la secretaría de la Internacional Sindical Roja.Vive en Moscú cerca de nueve años, desde el verano de 1921 hasta 1930, con el paréntesis que hemos indicado de Berlín. Su decisión que le fue apartando de CNT, sin embargo no le apartó del sindicalismo revolucionario.


    Se relacionó con el citado Lozovsky, con Mijail Tomsky, secretario de los Sindicatos Rusos, y también con Lenin, Trotsky, Bujarin y Zinoviev. Colaboró en excelentes trabajos en varias revistas y dominaba prácticamente el francés, alemán y ruso.El período de libertad creadora en la URSS se desenvuelve prácticamente hasta 1924. Zinoviev primero como jefe de Gobierno y luego la bota absoluta de Stalin, ya impiden las actividades de Nin que se convierten en cada vez más dificiles, más si cabe cuando Nin, se incorpora a la Oposición de Izquierdas, corriente de Trotsky, hecho que le fue apartando de todo trabajo activo.


    El seguía colaborando con publicaciones catalanas, como la “Lucha Social” de Lérida y “La Batalla” de Barcelona.También fue requerido, debido a su gran conocimiento del idioma ruso para acompañar como traductor a personalidades venidas de España, así Josep Plá, Francesc Maciá y José Bullejos, a los que sirvió de intérprete y de compañía, traductor eficaz cerca del gobierno y de la Internacional.


    Casó con una militante rusa, Olga, con la que tuvo dos hijas, Ira y Nora. Nin se adaptó a la vida rusa y también dio a conocer en nuestro país numerosos clásicos rusos, Turgueniev, Tolstoi, Dovtoievsky y Chejov, traduciéndolos al catalán y al castellano.Fue miembro del partido Comunista de la URSS, diputado del soviet de Moscú, dirigente de la ISR, participó en la Plataforma de la Oposición y en la Comisión Internacional creada por ésta.Al iniciarse las depuraciones, exclusiones, y demás, Nin de un plumazo es eliminado del Secretariado de la ISR y prácticamente prisionero en el Hotel Lux de Moscú, permanentemente vigilado. Cuentan Serge y Romer que por su prestigio internacional y al mismo tiempo por ser extranjero, se salvó de la deportación.Nin escribe en este tiempo de reclusión “Las dictaduras de nuestro tiempo”, libro réplica a uno de Cambó sobre las dictaduras.


    El libro se editó en Catalunya en marzo de 1930. La fecha de la edición castellana se fechaba en octubre de 1930.Tras este pequeño castigo, al fin se le concede salir de la URSS, sin dinero, tras una dura carta de Nin, en la que se plantea o la depuración total o la salida al extranjero. El comité central decide dejar que se vaya y en principio se dirige a París, pero su meta es volver a España, volver a Catalunya, a Barcelona. Y llega en octubre de 1930. Crea revistas, participa en obras de ensayo, en folletos.


    Podríamos destacar uno de los más destacados, “Els moviments d’emancipació nacional”, aparte de otros citados.Empieza otro problema, subsistir e integrarse de nuevo en el movimiento obrero español. La primera parte del problema se resuelve con las traducciones de clásicos rusos al catalán y al castellano. También las traducciones de las obras de Trostky. En cuanto a la segunda parte del problema, Nin mantuvo en esos primeros momentos excelentes relaciones con Maurín y con la Federación Comunista Catalano-Balear. Maurín crea el Bloque Obrero y Campesino y Nin se aleja. Se consagra a la organización de la Izquierda Comunista, sección española de la Oposición de Izquierda Internacional (Trostkysta).


    Políticamente hablando es uno de los más grandes pensadores marxistas de nuestro país. Lo decimos bien, en presente, porque aún no ha sido superado. Amigo de Trotsky; en la URSS, hábil conocedor del ruso, aparte de traducir a Trotsky en alguna de sus obras, entre otras, la Historia de la Revolución Rusa, redactó prefacios para “La situación real de Rusia” y “Crítica del sindicalismo” de Plejánov.


    Publicó diversos libros sobre la unificación marxista, los soviets, etc, etc. En el 1934 nace la Alianza Obrera, con UGT, Unió Socialista de Catalunya, Izquierda Comunista (Andreu Nin), Bloc Obrer e Camperol (Maurín), PSOE (Rafael Vidiella), los Sindicatos de Oposición a la CNT (Pestaña), la Federación de Sindicatos excluídos de la CNT (Bonet) y la Unió de Rabassaires. Como se vé no figuraban ni CNT-FAI, ni PSUC (comunistas catalanes). Sin embargo esta Alianza hizo retornar las conversaciones Nin-Maurín y los dos amigos volvieron a ser los dirigentes indiscutibles del movimiento obrero.


    La respuesta de la Alianza fue la Revolución de octubre del 1934. Como nos cuenta Wilebaldo Solano, la Alianza después de organizar la Huelga General en toda Cataluña unido a manifestaciones, fracasó porque la Generalitat capituló sin resistencia y la CNT no quiso movilizar sus fuerzas. La lección del fracaso de Octubre del 1934, Nin, con su peculiar sentido de síntesis, la resumió así: “Sin partido revolucionario no hay revolución triunfante”. Nin intentó crear ese partido. Esto le costó la ruptura con Trotsky que predicaba el entrismo en el Partido Socialista, siendo su ala izquierda revolucionaria.


    Este principio teórico, basado en la frase de Nin, no era tan fácil realizarlo en la práctica. Precisamente el PSOE expulsó de sus filas a todos los que oliesen a bolcheviques-leninistas (como se llamaban los de la Oposición de Izquierdas). El partido comunista, lo mismo el español, que el catalán (PSUC) eran formaciones muy pequeñas en el 1934, y aunque representasen el comunismo ortodoxo, no estaban en condiciones de liderar el movimiento obrero. Por todo ello Nin preconizó la fusión de los marxistas revolucionario en un partido de tipo peninsular. A la fusión del Bloc de Maurín con la Izquierda de Nin, se le llamó Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM).


    Se creó en septiembre de 1935, y los dos líderes redactaron las tesis del nuevo partido. Esta unificación costó la ruptura de Nin y la Izquierda Comunista con la Liga Comunista Internacionalista de León Trotsky. Incluso en un momento de furia, Trotsky llegó a acusar a Nin de traidor. La amistad se rompía tras años de colaboración. Más tarde cuando Nin sufrió el acoso y derribo stalinista, Trotsky volvió a reconocer el valor y la virtud de su amigo revolucionario.El POUM fue el primer partido obrero en Cataluña, con la base sindicalista del Bloc, se puede decir que era el primer partido de masas proletarias, teniendo en cuenta que la CNT que era más numerosa no estaba constituída en partido.


    Se implantó rápida y efizcamente en Levante, Extremadura, Asturias, Galicia, Vizcaya y Madrid. Sólo que en la teoría, no era el partido “oficial” del proletariado, no dependía de Moscú, y en política como en economía “el que paga manda” y el que pagaba era Stalin…Esto costaría mas tarde la muerte de Nin y la persecución del POUM.Llegamos ya al año del golpe de Estado, 1936. El POUM tras la dialéctica con Trotsky se encontró en la encrucijada siguiente, por un lado apoyaba la tesis del frente obrero, enfrentado, por tanto a la ofensiva frentepopulista de los partidos republicanos y el comunista, cuya tendencia hacia una democracia popular, se alejaba de las tesis del POUM.


    Pero por otra parte no participar en las elecciones de febrero del 1936 con el Frente Popular, le alejaba de la bandera de liberación de 30.000 presos, resultado de los encarcelamientos de la Revolución de Octubre de 1934, sobre todo en Asturias. Deciden por tanto participar con candidatos en las elecciones. Nin se presenta a diputado por Teruel, un territorio sin grandes adscripciones poumistas.


    Maurín se presenta en Catalunya, por Barcelona. El único diputado con escaño, casi evidente, fue Maurín.Y precisamente en el día 18 de julio, Maurín se había dirigido a Galicia, para asistir a un pleno del POUM en Santiago de Compostela. Truncada la vida política de Maurín con la persecución que sufrió, la noche del 18 al 19 de julio, sin tener noticias del secretario general Maurín, el POUM decidió que Nin asumiera la dirección política del partido.


    Vencidos los fascistas en Barcelona, Nin es designado secretario político del POUM, llevando las más altas responsabilidades políticas hasta el día de su detención, 16 de junio de 1937.Esta pretensión se culminó cuando el periódico del POUM, La Batalla, se compromete con el comunismo real, heterodoxo, y empieza a publicar, siendo el único medio que lo hace, la persecución de Stalin a los bolcheviques, con los famosos procesos de Moscú.


    Así en su número del 28 de agosto de 1936, decía: “Somos socialistas revolucionarios marxistas. En nombre del socialismo y de la clase obrera revolucionaria, protestamos enérgicamente contra el monstruoso crimen que acaba de perpetrarse en Moscú.” También se defendía a Trotsky a quién Moscú (es decir Stalin) atacaba con saña: “Trotsky es para nosotros, al lado de Lenin, uno de los grandes jefes de la Revolución de Octubre (de 1917) y un gran escritor socialista revolucionario. Injuriado y perseguido, le expresamos nuestra solidaridad revolucionaria, sin ocultar por eso nuestras discrepancias con algunas de sus apreciaciones.


    ”Esta difusión, pensamos que fue el toque final que le costó la vida. Los intentos de la NKVD en España, con Orlov, Vidali, ayudados por el coronel Antonio Ortega, DG de Seguridad, y de la Komintern, Togliatti, Codovilla y Stepanov, ante el gobierno de Largo, primero, y de Negrín después, no consiguen en un primer intento acallar a La Batalla. La revancha comienza el 12 de diciembre cuando Nin fue excluído, bajo presión stalinista (uno de los principales Antonov-Ovseenko, cónsul en Barcelona, antiguo amigo de Nin en la URSS y ahora cómplice de Stalin en sus crímenes, que fue pagado con la depuración y la muerte a su vuelta a la Rusia de Stalin) del Consell de la Generalitat.La Batalla que aunque no se reconociese era un periódico, que leían las fuerzas republicanas.


    Tanto Azaña como Negrín, tuvieron una conversación ante el proceso al POUM en 1938, y Azaña le trasmitió a Negrín, que en ningún caso iba a permitir (no sabemos como lo impediría, pero lo dijo, porque está escrito en sus Memorias de guerra) que el proceso se convirtiera en un proceso stalinista similar a los de Moscú (enterado sin duda, de lo escrito en el diario del POUM, que por cierto fue el único que publicó los procesos contra los bolcheviques).


    Lo cierto es que Nin, implicado en la Revolución de 18 de julio en Barcelona, y en su segunda parte, más tarde, en los hechos revolucionarios de mayo de 1937, también se mantiene durante 1936 como consejero de Justicia de la Generalitat. De él parte el rebajar la mayoría de edad a los 18 años, y también parte el conseguir que los Tribunales Populares representen el inicio de una profunda reforma judicial, como órganos de represión contra la arbitrariedad incontrolada e irresponsable.


    En efecto como nos cuenta Pelai Pagés, estaban formados por un presidente y ocho miembros pertenecientes cada uno de ellos a los diversos partidos y organizaciones sindicales (PSUC, FAI, POUM, Esquerra Republicana, CNT, UGT, Acció Catalana Republicana y Unió de Rabassaires). Así quedaba garantizado el contenido de clase de los tribunales. Bastante más justo que la composición de la Generalitat dónde no aparecían algunos de los componentes mayoritarios en el movimiento obrero como era la CNT-FAI. Se les proveyó de agilidad jurídica, esencial en tiempos de guerra. Así las diligencias no podían durar más de 48 horas y la defensa se podría realizar por cualquier ciudadano con plena capacidad civil o por el mismo acusado.


    La justicia era gratuita. Antes de la creación de los Tribunales, Nin dictó dos disposiciones sobre matrimonios civiles y tramitaciones matrimoniales.Esta labor encomiable en el plano ejecutivo, no se ve compensada con agradecimiento. Es un personaje revolucionario, y por lo tanto molesto en el seno de la Generalitat. El stalinismo, a través de sus representantes comunistas, aliados con los republicanos, consigue sacar a Nin de la Consejería. Más tarde sucede la provocación, en mayo de 1937, contra la CNT-FAI que controlaba la Telefónica de Barcelona. Se traza un plan que consiste, en la ciudad de Barcelona, en ir con un grupo de camiones y guardias de asalto, parece ser, sin el conocimiento de la Generalitat, guiados por Rodriguez Salas, elemento comunista con el cargo de responsable del orden público.


    Se desarma a los milicianos de la planta baja, lo que provoca que los de los pisos superiores comiencen a disparar. Ahí comienzan los llamados sucesos de Mayo. Sin entrar a comentar esta guerra civil, dentro de la Guerra Civil, sólo citar que es el principio del fin del POUM, partido con gran implantación en Catalunya, y foco de la persecución “antitrotskysta”, aunque propiamente no fuera trotskysta, de la furia de Stalin y de sus consignas, perfectamente obedecidas por sus mensajeros en la guerra de España: NKVD, Embajada, Komintern, Consulado en Barcelona, PSUC y PCE.El 16 de junio de 1937, es esperado Andreu Nin a la salida de una reunión del POUM y metido en un coche, por policías de la GPU (stalinista), detenido, trasladado a Madrid, encarcelado, sacado de la cárcel, llevado al chalet de Hidalgo de Cisneros, héroe de la aviación perteneciente al partido comunista, que poseía, via expropiación, en Alcalá de Henares, y que lo había cedido a los servicios de la policía política staliniana.


    Allí se constituye una auténtica cámara de tortura, donde cuentan que Nin fue despellejado vivo, y finalmente asesinado. Nunca pudieron hacerle hablar. La confesión hubiera consistido en declarar que estaba sirviendo como quintacolumnista a los franquistas, y que era cómplica de alta traición a la República, que fueron los cargos que luego en los procesos contra el POUM presentaron contra los militantes de la Ejecutiva de ese partido. Después pasó a la situación de desaparecido (con la patraña que habían ido a rescatarlo fuerzas de la Gestapo), parece ser que fue enterrado en una carretera aledaña de Alcalá de Henares a Tajuña. En los tiempos de la presidencia de Madrid, de Joaquín Leguina, éste hizo gestiones para encontrar los restos de Nin, pero fue imposible localizar el lugar.


    Cuando años más tarde, en el XX Congreso del PCUS, Kruschev saca a la luz los crímenes de Stalin, hubiera sido un buen momento para el “mea culpa” de los que si bien no fueron cómplices directos, si fueron encubridores de las hazañas stalinianas. Orlov y Hernández, que años más tarde para escapar de lo que ellos practicaron, se fugaron de las garras de Stalin para escoger a su competidor, el imperialismo yanqui, hicieron referencia en sus memorias a algunos de estos hechos con relación a Nin. Nunca podremos saber con certeza, que sucedió y cómo se realizó, ya que estas confesiones, auténticos alegatos “anticomunistas” (por ello fueron admitidas en USA), no son de fiar al 100%.


    Sí hemos encontrado que el propio Vidali le comentó a Togliatti, que sí había leído el libro de Jesús Hernández, “Yo fui ministro de Stalin”, y añadió que convenía leerlo, que era interesante, algo así cómo “que no todo era mentira”. (Biografía de Togliatti, de Giorgio Bocca, en editorial Grijalbo, Barcelona 1976).Ni el PCE, ni el PSUC, a pesar de los buenos deseos de algunos historiadores como Helen Graham, que pretende hacernos creer que el PSUC conocía ciertamente que los poumistas no eran fascistas (¡Pues bien que lo callaron!, en las paredes de toda la República se encargaron de completar el graffitti poumista: “¿Dónde está Nin?” con las afirmaciones, llenas de maldad: “¡En Salamanca o en Berlín!”, es decir con una acusación clara de que si no aparecía es que se había refugiado con los traidores fascistas), no se ha dado una declaración honesta y sincera de que existía un gran velo, pese a las denuncias de los procesos de Moscú, de cómo operaba Stalin y su GPU.


    Sinceramente, a nivel de militancia, creemos que muchos comunistas que luchaban en el frente, legitimamente contra el fascismo, no estaban enterados de la trama a nivel mundial, de su jefe Stalin. Pero una vez destapados todos los crímenes, gulags, procesos, desapariciones, torturas, asesinatos, en la URSS y en España, no se ha conseguido aún que a nivel oficial comunista, pese al criterio unificador de IU, den una explicación de por qué desapareció y su pesar por ello, aunque sólo fuera apoyándose en las declaraciones contra Stalin del XX Congreso. Claro, la lentitud institucional, afortunadamente no va de la mano de los generosos y humanos deseos de los militantes comunistas. Así, siendo Ribó secretario general del PSUC, en una entrevista no institucional, se mostró muy pesaroso por la persecución a Nin.


    Y lo mismo podemos decir del gran hombre, Manuel Vázquez Montalbán, que su condición de comunista, le impedía, precisamente por ésto, no dejar de mostrar su dolor, ante tamaño error.No queremos finalizar esta memoria sin el epitafio que capturaremos de Solano, secretario en su día de las Juventudes Comunistas Ibéricas y gran amigo de Nin:“Andreu Nin militante y escritor marxista, nació en Cataluña, se formó en la URSS y el movimiento revolucionario internacional, consagró todo su aliento y todas sus fuerzas a la causa de la revolución española y murió en Alcalá de Henares, firme e inflexible frente a sus verdugos…Cuando murió tenía 45 años…Su vida, su obra y su muerte constituyen un ejemplo de fidelidad, de dignidad y de coraje para la nueva generación revolucionaria que se yergue por doquier contras todas las formas de explotación y opresión.”El 16 de junio de 2007, se anuncian una serie de actos, para conocimiento general de la persona y de la obra de Andreu Nin, de su partido el POUM, y de la Revolución que pudo haber sido y no fue, único camino para derrotar al fascismo.


    Madrid, 2007.Nota de interésPara este artículo ha sido de gran ayuda la obra “El POUM en la Historia” de Wilebaldo Solano, en ediciones Catarata; “Andreu Nin, su evolución política” de Pelai Pagés en editorial Z; “La revolución española” de Pierre Broué en ediciones Península y “La Revolución Española 1936-1940” de León Trotsky, con notas de Pierre Broué, en editorial Fontanella. Aparte los libros de autores como Helen Graham, Antony Beevor, Jackson, Alba, han ayudado mucho a centrar el personaje. Me hago responsable de las opiniones y errores, atribuibles sólo a mí. También agradezco a la Fundación Nin el impulso que da a la Recuperación de la Memoria Histórica.

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  • Carlos Salem triunfa en la literatura española Carlos Salem triunfa en la literatura española
    José Sogorb


    Estoy seguro que para algunos ceutíes y melillenses Carlos Salem será un desconocido pero a la vez puedo afirmar que especialmente muchos 'caballas' y no menos melillenses aún le recordarán y muy gratamente por cierto.

    Carlos Salem nació en Argentina pero por circunstancias de la vida recaló en Ceuta. Su primer empleo en la ciudad fue el cargo de director del extinto diario 'El Periódico Independiente de Ceuta' -germen y origen del actual diario 'El Pueblo de Ceuta'-, aquel que emprendiera finalizando la década de los ochenta el viejo periodista ceutí Antonio Fernández Márquez con el auspicio del entonces equipo de gobierno municipal socialista y cuyas instalaciones estuvieron en una nave del muelle de Poniente cerca de Villajovita.

    Su personalidad dejó impronta en el diario, hacía gala de una genuina personalidad unida a un sentido del humor envidiable y muy particular. Lo pude comprobar personalmente pues él me contrató, confió en mí cuando yo no era más que un joven inexperto llegado de la península y hasta me hizo madurar o mejorar como periodista. Fue mi maestro en Periodismo.

    Sus agitados y nerviosos andares de pisada fuerte retumbaban. Gafotas, pelirrojo, con perilla y ricitos; no era el típico director de despacho sino que se 'curraba' el diario desde la primera plana hasta la contraportada, sentándose como un redactor más entre nosotros los redactores y los maquetadores, correctores, montadores, fotógrafos...Carlos hacía de todo sin suplantar la tarea de cada empleado, algo dificil y meritorio. Venía a ser como un aporte, una ayuda y a veces un auxilio...¡la de titulares atractivos que nos daba cuando estábamos en blanco! Poseía una gran imaginación.

    Pero Carlos Salem, por otras circunstancias de la vida, dejó 'El Periódico Independiente de Ceuta' y se hizo cargo como director, del decano de la prensa ceutí, 'El Faro de Ceuta'. Este medio le contrató al comprobar su valía profesional. Pasó después a la ciudad hermana, Melilla, donde fue director de los diarios melillenses 'El Faro' y 'El Telegrama'.

    Avatares del destino movieron a Salem y dejó Ceuta y Melilla afincándose en Madrid. Abandonó su trabajo periodístico harto de envidias, tensiones, trapos sucios y polémicas que por desgracia ensucian el buen nombre del Peiodismo. Regentó hasta muy recientemente un pub-jazz bar en la capital madrieña que él hizo célebre por sus sesiones musicales, exposiciones, tertulias, presentaciones de libros y recitales poéticos. Un lugar por el que han pasado los mejores y más vanguardistas creadores artistas españoles e hispanoamericanos entre poetas, novelistas, músicos...

    Hoy, en la actualidad, Carlos Salem, el argentino-español ex director de diarios ceutíes y mellillenses y residente en Ceuta y Melilla varios años, triunfa en el panorama de la literatura española en la península e hispana en América. Sus obras se encuentran en las librerías. Posee importantes premios literarios y puedo decir que casi, casi es un privilegiado sino viviendo totalmente de escribir y publicar al menos resultándole rentable y no como la inmensa mayoría de escritores que nos autopublicamos de nuestro bolsillo y encima perdemos dinero.

    Carlos Salem, el ex ceutí y ex melillense de adopción hoy madrileño residente, ganó hace poco el primer premio internacional de novela romántica de Seseña en su quinta edición con su obra 'Cracovia sin ti', comedia amorosa autobiográfica, tras haber ganado antes con su libro 'Camino de Ida' el primer premio a la mejor novela negra 'Memorial SIlverio Cañada 2008 de la Semana Negra de Gijón' publicada en 2007. Sus poemarios también son dignos de destacar con esa antipoesia de verso libre y sin rima pero desvergonzada, osada y clara conjugando la ironía con la rebeldía. Y es que Carlos Salem siempre fue y sigue siendo, un rebelde con causa o sin ella, pero rebelde nato.

    Os invito a redescubrirle, pues ya le conocisteis, 'caballas' y melillenses, como periodista. Os invito a conocerle otra vez pero ahora como escritor, como poeta y novelista. Leed sus libros. 'Fliparéis' en colores.
    Por José Sogorb

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  • Historia del Colegio de los Agustinos de Ceuta

    Por: José Luis Gómez Barceló


    La historia de la Iglesia de Ceuta, en el paso de los siglos XIX al XX, no puede escribirse sin un personaje esencial en ella, la figura del Vicario General de la Diócesis y Deán de su Catedral, D. Eugenio Mac-Crohon y Seidel.


    El Deán Mac-Crohon fue el responsable de que muchos templos se salvaran de la ruina, de que la comunidad cristiana de Ceuta recuperara cierta ilusión por la práctica religiosa y de que resurgieran asociaciones y cofradías. Muy preocupado por la educación, totalmente en manos laicas, consiguió que se desplazaran a la Ciudad las Madres Concepcionistas, en 1887.
    Respecto a la enseñanza masculina había menos urgencia pues el Patronato Militar de Enseñanza, creado al comenzar el siglo XX, había sustituido a entidades anteriores: Colegios de Santa Ana, Virgen de África y Sagrados Corazones; con una doctrina acorde con las posturas de la Iglesia.


    En 1912, las posibilidades de traer una comunidad religiosa masculina aumentan, ya que se percibe cierto interés en los Agustinos. Estos mantienen una magnífica relación con el prelado de Cádiz y Administrador Apostólico de Ceuta. José María Rancés y Villanueva había devuelto a la comunidad el Convento de Cádiz y se sentían obligados a complacerle.


    Tras conversaciones con las autoridades diocesanas y el desbloqueo gubernativo de aprobar nuevas fundaciones eclesiásticas, el 7 de abril de 1913 se hace la petición al gobierno, que será sancionada el 7 de mayo de 1914. Veinte días después se solicita al Prelado, que lo aprueba el 10 de junio, ofreciéndoles los terrenos de la huerta del Cura Reyes y la Iglesia de San Francisco.
    Ahora quedaba la fundación del nuevo edificio, para cuyas gestiones fue encargado el P. José Pérez Gómez, quien hizo su propio diseño. El Ayuntamiento contaba con un arquitecto municipal, Santiago Sanguinetti y Gómez, ocupado en proyectos importantes como los teatros del Rey (Cervantes) y Apolo, aparte de otros proyectos oficiales y particulares. Todo ello hizo que tras diferentes retrasos se encargaran los planos a un profesional foráneo.En el País Vasco se alcanzaban cotas muy destacadas en la edificación.


    Visto así, se encargó el proyecto al arquitecto Urcola, contratándose las obras con la Compañía Olasagasti. El acuerdo venía obligado por la falta de profesionales que pudieran hacer una construcción de entramados y pisos de cemento armado, lo que no ocurriría hasta la década de los veinte.


    La construcción se llevaría a un ritmo impresionante. El 15 de mayo de 1915 se dio principio a las obras y el 27 de octubre estaban dándose clases en el ala derecha, con entrada por el pasaje Romero. Las obras fueron dirigidas por el ingeniero militar, supranumerario sin sueldo, Luis Sierra.


    El Colegio se proyectó con una planta sencilla, en U, que sería rota en su ala izquierda ante la innecesariedad de hacer una iglesia por la cesión de la de San Francisco. Quedaba así una fachada con dos torreones de planta cuadrangular en los flancos y otro de menor altura en el centro, que servía de acceso al edificio; entre ellos dos cuerpos con cuatro vanos en cada uno.
    Ya decíamos que el ala izquierda no se llegó a realizar; sí la derecha, con un cuerpo de 11 vanos, partiendo del torreón de la fachada principal, sin rematar con otro al fondo.


    Al hallarse en un terreno con un fuerte declive, se opta por enrasar la planta, reforzando la impresión mediante cornisas, y haciendo un jardín, que luego se cerrará con una verja, ante la fachada. Todos los vanos son adintelados, exceptuando el cuerpo central, saliente, en el que hallamos el portal de acceso, sobre él un balcón con balaustrada adintelado y saliente, y culmina otro de medio punto. El cornisamento, corrido, se remata con el escudo del colegio y una estatua de cuerpo entero de San Agustín. Llaman la atención, también, sobre los planos almohadillados en todo el edificio mediante estucado enormes cruces que decoran el cuerpo central y de menor tamaño en la última altura de los torreones, así como la inclusión del nombre de la fundación bajo el cornisamento.


    El acceso principal nos lleva a un patio, con galería abierta porticada. En los ángulos, por los torreones, dos escaleras dan acceso a las dos plantas superiores ahora tres, cuyas estancias miran a la fachada y mientras que el pasillo forma una galería acristalada que da al patio. La construcción de nuestro colegio podemos decir, sin exageración, que constituye el primer gran edificio civil de este siglo, anticipo de un nuevo estilo en el urbanismo y la edificación que, quizá, no ha dado los resultados que por su muestra podrían haberse deducido.

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  • La novela 'La ciudad reversible' presenta parte de historia de la Ceuta del XVIII
    CEUTA, 23 Nov. (EUROPA PRESS) -


    La novela 'La ciudad reversible' presenta una parte de la historia de Ceuta, en concreto la de finales del siglo XVIII, y sitúa su acción en el ambiente del presidio, donde "va surgiendo una ficción en la que predomina la intriga y el misterio, la traición y el heroísmo, pero también tiene su espacio el amor", según aseguró el historiador ceutí Antonio Carmona, autor del libro.
    Carmona aseguró que "no trata de ser una novela histórica, sino un relato basado en una parte de la historia de Ceuta". De hecho, señaló, en declaraciones a Europa Press, que la novela histórica es "un género del que se ha abusado en los últimos tiempos y que a veces desvirtúa la historia en unos casos y confunde al lector sobre la base histórica en la que la narración se lleva a cabo".


    Por tanto, afirmó que "los hechos imaginarios, conjugados con otros reales, se inscriben en la historia de la Ceuta de finales del siglo XVIII y narran los continuos ataques de los fronterizos que hacía difícil la vida en la ciudad". Añadió, también, que la novela hace mención a que "solamente la investigación histórica es capaz de informarnos de cómo fue nuestro pasado y de las causas que influyeron en que sea así nuestro presente".


    Según manifestó, el relato expresa cómo el abuso de poder, la utilización de la mano de obra de presidiarios y los manejos y conjuras de las autoridades "son contrarrestados por la nobleza y valentía de otros personajes, que forman una comunidad integrada por gente de diferentes estratos sociales que tratan de revertir la situación haciendo que el bien triunfe sobre el mal".
    "No existe en el mundo diferencias de clases, sino que lo que constituye la verdadera desigualdad de los hombres es la presencia o la ausencia de honradez", aseguró el autor, quien precisó que los personajes, de distintos estratos sociales, "se adhieren a uno u otro bando; al del bien o al del mal". Así, aparecen soldados, oficiales del ejército y presidiarios tanto entre los malhechores como entre aquellos que tratan de salvar la ciudad.


    No obstante, aseguró que "no es sólo la intriga, el misterio y la resolución del mismo con lo que la novela trata de atraer al lector, sino también el amor, que aparece con todas las dificultades propias de este sentimiento en aquella época". Por esto, los problemas que suponen los sentimientos entre dos personas de diferente estrato social y la lucha de uno de los personajes entre el amor y el deber a la patria, "llenan también estas páginas".


    Por ultimo, aunque reconoció que el final del relato puede parecer "extremadamente sorpresivo", apuntó que "es cierto que sólo la constancia y el amor a su ciudad de un pueblo es capaz de revertir los hechos y salvaguardarla de sus enemigos". "Esa es la espiritualidad de quienes viven en esta ciudad española al otro lado del Estrecho

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  • España en África Decir que Ceuta y Melilla son una reliquia colonial es un disparate mayúsculo. Es no conocer la historia y pasarse por el arco del triunfo los tratados y acuerdos de los que precedieron a Mohamed VI en el trono marroquí.

    Columna publicada el 04-11-2007 por libertad digital.com

    Una de las reclamaciones territoriales más delirantes y absurdas del mundo actual es la del reino de Marruecos sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla.
    No se sostiene ni jurídica ni históricamente, y es una demostración de cómo siendo persistente con un monotema al final se crea un debate que nunca debería haber existido. A diferencia de Gibraltar, que fue parte de España durante más de dos siglos hasta que los ingleses decidieron quedárselo en la Guerra de Sucesión, Ceuta y Melilla nunca fueron marroquíes.
    Por la sencilla razón de que, cuando ambas ciudades se incorporaron a la Corona española, Marruecos ni siquiera había hecho su debut en la historia.Aunque los que rigen los destinos de nuestro vecino del sur parecen querer olvidarlo, el actual reino de Marruecos es algo relativamente reciente.
    Nació a finales de los años 50 coincidiendo con la independencia del país. Durante buena parte del siglo XX Marruecos fue un protectorado hispano-francés. Esta es la razón por la que uno de los protagonistas de la película Casablanca es un gendarme, y el motivo que explica que la Guerra Civil española empezase en África.
    Antes de eso, un sultanato, el alauita, no muy bien avenido y completamente insignificante en el panorama internacional. El primero de estos sultanes, un tal Al Rashid que ocupó Marrakech dando pasaporte a la dinastía anterior, se hizo con el poder en 1666.
    Para entonces Ceuta llevaba más de cien años vinculada a España, y Melilla siglo y medio largo de presencia española directa, sin intermediarios, sin concesiones y sin apaños con los que estaban antes allí, básicamente porque en Melilla, antes de la llegada de los españoles, no había nadie. El caso de Ceuta es tremendamente gráfico de cómo ambos lados del estrecho han estado casi siempre unidos.
    Durante los siglos de Roma las dos orillas fueron eso mismo, romanas. Pasaron brevemente por manos bizantinas y visigodas para caer, a principios del siglo VIII, bajo dominio de los musulmanes. Y así, casi toda la Edad Media, lo mismo que en Andalucía. Al final, en 1415, es decir, bastante antes de que se reconquistase Granada, Málaga o Almería, los portugueses la echaron el guante reteniéndola durante 225 años. Tiempo que Portugal invirtió en inventar la carabela, explorar medio mundo y en unir su destino al de España durante un par de generaciones.
    Pero en 1640 el matrimonio ibérico se rompió de muy mala manera y los portugueses reclamaron todos sus dominios en el divorcio. Todos menos la ciudad de Ceuta, que permaneció fiel a la Corona española conservando, eso sí, las armas portuguesas en su escudo. Felipe IV, baldado de tanta traición y tanta mala sangre, obsequió la lealtad de la plaza con el título de Fidelísima, que aun mantiene y, es de suponer, querrá seguir manteniendo por mucho tiempo. Melilla tiene una historia más tranquila pero no menos heroica. Fue casi lo mismo que su vecina con la diferencia que de musulmana pasó a ser castellana allá por 1497.
    Más o menos por la misma época en que las Islas Canarias quedaron unidas al resto de España y unos años antes de que Navarra hiciese lo propio gracias a los oficios del rey Católico. Pedro de Estopiñán, un conquistador enviado por el duque de Medina Sidonia, llegó, vio y venció. En Melilla no hubo resistencia porque los que la habitaban se habían largado. Luego se arrepintieron e intentaron retomarla pero ya era tarde, los españoles habían hecho de la plaza una fortaleza inexpugnable.
    Tanto que, aunque los moros insistieron durante siglos, no consiguieron jamás rebasar la muralla.Porque fricciones entre las dos ciudades y el país que las circunda y envuelve siempre hubo. En tiempos de Isabel II, con intención de acabar con ellas, la reina invitó al sultán a reconocer por escrito algo que estaba a la vista de todos, que Ceuta y Melilla eran tan españolas como los que las poblaban y defendían desde hacía siglos.
    Así, los sultanes Abderramán y Mohamed IV, parientes lejanos del actual Mohamed VI que se las quiere quedar por la cara, aceptaron la españolidad de Ceuta y Melilla. Cierto es que al segundo le hizo falta perder una guerra para llegar a tan elemental conclusión pero, pasado el mal trago, fue razonable y hasta cortés.Luego, con el correr de los años, llegaría el protectorado, el desastre de Annual y el desembarco en Alhucemas, que cayeron todos cerca de Ceuta o de Melilla pero que no cambiaron ni un ápice de lo esencial.
    Cuando Marruecos consiguió la independencia en 1956 renovó el acuerdo de respetar las dos plazas de soberanía española en el norte de África, que es como dieron en llamarse a dos ciudades que por motivos históricos y humanos son tan españolas como cualquier otra en la península o en los archipiélagos. A fin de cuentas, en ningún lugar está escrito que España empiece en los Pirineos y termine en Tarifa, o que Marruecos tenga derecho divino sobre todo el rincón de África que ocupa. Decir, por lo tanto, que Ceuta y Melilla son una reliquia colonial es un disparate mayúsculo.
    Es no conocer la historia y pasarse por el arco del triunfo los tratados y acuerdos de los que precedieron a Mohamed VI en el trono marroquí. Pero en este asunto lo más importante no es la historia compartida, que es mucha y memorable, sino el deseo manifiesto de ceutíes y melillenses, que siempre han querido ser españoles y, al menos que se sepa, nunca han hecho voluntad de ser marroquíes. Ni antes ni ahora. Sus razones tendrán
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  • ÁFRICA DE LAS HERAS
    ÁFRICA DE LAS HERAS


    Nació en Ceuta, el 27 de abril de 1909, en el seno de una familia acomodada.Su padre, Julián Francisco de las Heras Jiménez, era abogado y Alcalde de Ceuta.
    Su tío, Manuel de las Heras, fallecido en 1930 en Jaca, tras ser disparado al contener una Rebelión Republicana, era General.Durante su infancia, se trasladó a Madrid, para estudiar en un Colegio de monjas.

    Los datos sobre sus primeros años de su vida son escasos y no se sabe mucho de ella hasta 1930, año en el que aparece militando y participando activamente como Agente del Partido Comunista de España (PCE).Cuatro años más tarde, participó activamente en la Revolución de Octubre de 1934, en Asturias, lugar en el que conoce al histórico dirigente comunista Santiago Carrillo.

    En 1936, se integró en las JSU catalanas y un año más tarde comandó una de las patrullas ciudadanas de Barcelona con sede en el náutico de la ciudad. En Burgos, y sobre todo en Madrid, realizó diferentes acciones clandestinas por las calles de la ciudad.En esta época se casó con el preso Luis García Lago, antiguo banquero y miembro comunista, al que iba a visitar a la cárcel.En este año, regresó a Ceuta, por última vez, para avisar a su padre del peligro que corría.

    En 1937, es reclutada por varios Agentes de la NKVD Soviética en España. Éstos, Leonid Eitingon, el húngaro Ernö Gero y el ruso Alexei Orlov, la envían a Moscú para su pertinente instrucción.



    Se cree que la encargada de introducir en el espionaje a África es Caridad Mercader (madre de Ramón Mercader, el agente que mató a Trotski), que dirigía un Comando de Choque junto con su amante, el ucraniano Pavel Sudoplatov.África fue enviada a Moscú, en dónde se la instruye como espía.



    África de las Heras en Moscú, junto a José Gros y Rafael Vidiella, uno de los fundadores del PSUC

    Tras la instrucción, se le encomienda su primera misión, por lo que se traslada a Noruega.Su misión: entrar en contacto con militantes trotskistas. Entabla relación con el equipo de Trotski, consiguiendo infiltrarse y convertirse en secretaria del mismo en México. Una vez en México, se dedica a pasar información a la NKVD, ayudando de esta forma a su compatriota Ramón Mercader a organizar el asesinato de Troski por orden de Stalin, aunque este hecho no ha sido confirmado del todo.Abandona México precipitadamente, manteniéndose escondida en la bodega de un barco ante la presencia en el país de Alexander Orlov, Jefe de los Servicios Secretos Soviéticos en España, en dónde se habían conocido, el cuál iba a desertar a Estados Unidos al temer la purga de Stalin.En 1941, llegó a la URSS, procedente de México, regresando al KGB, estudiando primero enfermería y más tarde radiotelegrafía, siendo nombrada responsable de radiotransmisiones tras completar con notas sobresalientes el curso. Fue enviada, en mayo de 1942, al Destacamento Guerrillero "Los Vencedores". Salta en paracídas en los bosques de Vinnitsa (Ucrania), tras las Líneas Alemanas, junto con otros españoles, para interceptar las comunicaciones y enviar mensajes erróneos a los
    alemanes (tarabajodeDesinformaciónyEspionaje). Serie de Fotos de "Patria"

    En 1944, tras dos años de guerrillas, regresa a Moscú, ingresando, una vez más, en el KGB, en dónde recibe un nuevo curso de espionaje.Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, comienza su labor de espía dentro del KGB, firmando sus informes con el apodo de "Patria".En 1946, se instala en París, proveniente de Berlín, con el alias de María Luisa de las Heras, haciéndose pasar por una Refugiada del Régimen Franquista. En esta ciudad, conoce al pianista uruguayo Felisberto Hernández. En 1947 se traslada a España, siendo enviada al año siguiente a Uruguay.




    Se casa, en 1948, con Felisberto, consiguiendo de esta forma llegar a Montevideo en diciembre de 1948, ejerciendo de modista como tapadera. Su matrimonio, aparte de otorgarle la nacionalidad uruguaya, le sirve para infiltrarse en la clase alta de Montevideo, y realizar nuevas amistades que le ayudarán más tarde en su labor secreta.En 1950, el matrimonio se separa sin que su marido supiera la verdadera profesión de África.En 1956, se traslada a Buenos Aires, para actuar como enlace del recién designado jefe de espionaje en el Cono Sur, Giovanni Antonio Bertoni, alias Valentino Marchetti, Marko.


    "Patria" con Marchetti

    en 1959Se casa ese mismo año con él, por orden del KGB, que veía en esta boda una buena solución para mejorar y facilitar el trabajo de ambos espías. El matrimonio inicia un negocio de antigüedades en el casco antiguo de Montevideo.En su etapa sudamericana, realiza numerosas misiones, sirviendo además de enlace entre los diferentes espías y la sede central en Moscú. Se cree que ella fue quien trasmitió a la KGB la información de la invasión de la Bahía de Cochinos.En 1967, regresa a la URSS, tras el dudoso fallecimiento de Valentino, teniendo que realizar tres nuevas misiones en el extranjero, hasta que en 1971, se le destina a la instrucción de nuevos agentes en la Lubianka, sede central del KGB, principalmente para operaciones en países castellanohablantes.

    En 1985, tres años antes de su muerte, abandona oficialmente los Servicios Secretos Soviéticos.
    Fallece en Moscú el 8 de marzo de 1988 por problemas cardíacos, siendo enterrada con honores militares en el cementerio moscovita de Kuntsevskoe, en cuya lápida sólo aparece la palabra Patria, escrita en castellano.Tumba de ÁfricaPor su labor en el KGB, llegó al puesto de Coronel, siendo responsable entre la Segunda Guerra Mundial y la década de los setenta de la política de la agencia para Europa y América Latina.Recibió el título de Colaboradora Honoraria de los Órganos de Seguridad del Estado.Por su labor recibió una docena de condecoraciones, siendo la española más condecorada por la Unión Soviética, entre las que destacan:- Dos Órdenes de la Estrella Roja.


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  • ANTONIA CASTILLO DOCTORA CEUTI
    Restituir la memoria de la doctora ceutí Antonia Castillo Escrito por Francisco Sánchez Montoya jueves, 26 de junio de 2008
    Cuando la doctora ceutí Antonia Castillo Gómez, tuvo que salir de Ceuta en 1940, tras ser perseguida, represaliada y expulsada como facultativa municipal, por las nuevas autoridades tras el 17 de julio de 1936, emprendió el camino de un exilio no buscado. Y toda ésta persecución, por cometer el "delito" de casarse con un hombre de izquierdas, el catedrático del Instituto Hispano Marroquí, Luis Abad Carretero.
    Esta salida de la doctora ceutí llevó consigo una imposibilidad de retorno, el sentimiento de identidad se truncó porque las raíces de su pueblo y sus lazos familiares se dejaron atrás. No volvió a su Ceuta natal, falleciendo en 1971. A esta laboriosa e inteligente doctora le debemos un reconocimiento, fué toda una pionera. En el mundo de la medicina, colegiándose en Ceuta en 1927, siendo la primera mujer. Pocas calles de nuestra ciudad llevan nombres de mujeres, la Doctora Castillo se merece que le devolvamos un poco de lo mucho que le quitamos hace setenta años.
    Quisiera agradecer al doctor López Gómez, médico, historiador y académico, su ayuda y desinterés en ofrecerme todo los detalles de la doctora Antonia Castillo, su exitoso libro "Los inicios del ejercicio médico de la mujer en Burgos" me ha servido como base para este reportaje, a el todo mí agradecimiento.La infanciaNació un 27 de noviembre de 1907 en Ceuta. Su padre Enrique Castillo Borrego era propietario de una fábrica de conservas de pescados, su madre María del Valle, fallecida en 1922. Antonia Castillo tuvo cinco hermanos.
    Estudió el bachillerato en el Instituto General y Técnico de Cádiz. El 28 de agosto de 1923, con tan sólo 15 años, el rectorado de la Universidad de Sevilla le expidió el correspondiente título. Ese último curso 1922-23 obtuvo, además, sobresaliente con matricula de honor en el estudio del alemán. A principios del curso 1923-24 se traslada a Madrid, para estudiar medicina y en junio de 1928, con tan sólo, 20 años termina sus estudios de medicina con excelentes resultados.Pocos días antes, una R.O. de 26 de septiembre de 1929, estableció la obligatoriedad de que los ayuntamientos de las ciudades que no tuvieren, dotasen plazas de tocólogo municipales.
    El de Ceuta era uno de ellos, la doctora Castillo ve en esta disposición una buena oportunidad para situarse profesionalmente, en una especialidad para la que cree hallarse bien cualificada. Se convoca por parte de la Junta Municipal la oposición, son cinco los oponentes, Sánchez-Prado, Lorenzo Trujillo, Marcial Gómez, Juan González y nuestra protagonista de este reportaje Antonia Castillo. Tras llevarse a cabo las pruebas, el 5 de marzo de 1931, la comisión Permanente de la Junta Municipal acordó, nombrar "médico tocólogo al servicio de esta Corporación a la señorita Antonia Castillo Gómez".
    Además se consignó en acta la satisfacción que tenía "al ver que es una hija de Ceuta la que ha conseguido el triunfo en la oposiciones celebradas".Unos meses después, ya proclamada la II Republica, tomó posesión de su cargo como médico de la Beneficencia Municipal, ella debía atender a todas aquellas personas, en este caso mujeres, que carentes de recursos, según los criterios de la corporación, precisasen de sus servicios. En julio de 1932, Antonia Castillo dirigió un escrito al Ayuntamiento pidiendo permiso para poder ampliar sus conocimientos en Alemania, lo cual le aprobaron. En diciembre de 1933 se incorporó a su plaza en Ceuta.
    Hacia tiempo que se había independizado de la tutela familiar, vivía en una casa propia donde acompañada de su hermana África, atendía a los enfermos en su consulta. También tiene tiempo para dar alguna que otra conferencia a la gente humilde de la Ciudad, como la ofrecida en la Casa del Pueblo, titulada "Sobre el seguro de Maternidad".
    En enero de 1936, contrae matrimonio con el catedrático del Instituto Hispano-Marroquí de Ceuta, Luis Abad Carretero. Este era miembro del Partido de Acción Republicana fundado por Manuel Azaña, cuando a finales de 1934 su formación política decide fusionarse con el Partido Radical-Socialista de Marcelino Domingo, para dar origen a Izquierda Republicana, fué elegido presidente en Ceuta, hasta el 20 de abril de 1936, que fué sustituido por el abogado Salvador Fossati.
    Los continuos rumores de sublevación en el veranote 1936, preocupan a la familia Abad-Castillo, dada la relevancia política de Luis. Los preparativos de la sublevación continuaban, el enlace en esta zona con el director de la sublevación era el teniente coronel Jefe del Acuartelamiento de la Legión en Dar Riffien, Juan Yagüe, éste recibe el 29 de junio la visita del diputado de la CEDA Francisco Herrera Oria, con las últimas consignas para el golpe, la reunión tuvo lugar en Ceuta.
    A primeras horas de la tarde del 17 de julio, ya estaban las tropas sublevadas en las calles de Melilla y en Ceuta y ciudades del Protectorado Occidental se respiraba una tensa calma llena de miedos y recelos. Sobre las 16,45 horas, el Delegado del Gobierno en Ceuta, José Ruiz Flores, recibe la llamada del Jefe del Gobierno de la República y Ministro de la Guerra, Casares Quiroga, para informarle de los acontecimientos de Melilla.
    A continuación el Ministro de la Gobernación Juan Moles, telefoneó a Tetuán, y cambio impresiones con el Alto Comisario, Arturo Álvarez-Buylla. A las 11 de la noche del 17 de julio las tropas tomas las calles, la doctora Antonia Castillo se queda en Ceuta y su marido Luis Abad, dada su militancia política, se refugia en Tánger, esperando al desarrollo de la sublevación militar.Expulsada como tocóloga municipal, en 1939 La doctora Antonia Castillo, tras el golpe militar, continúa en su puesto de trabajo, a pesar de que Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos; las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos y partidos políticos.
    Antonia Castillo, ve como muchos de los compañeros de su marido son detenidos y fusilados. Ella sabe que a todos los funcionarios municipales que hayan tenido alguna vinculación con partidos políticos o sindicatos se les instruye un expediente.
    La comunicación de este expediente no le llega hasta el 20 de diciembre de 1938, donde se le acusa –injustificadamente- entre otras cosas de "negligencia en su trabajo como médico tocólogo". Las acusaciones de falta de atención a sus pacientes en que se fundamenta el expediente, se vislumbran muy poco sólidos conociendo la buena formación clínica de la doctora Castillo y la probada dedicación a sus enfermos.
    Con este expediente, más parece que se le pase factura por su matrimonio con Luis Abad y por las actividades políticas de éste. Pero con este primer expediente tan sólo era el comienzo de un tortuoso camino que, por desgracia sólo había comenzado a recorrer. En otro escrito, la Comisión depuradora le había formulado tres cargos: 1º Haber dado en cierta ocasión un mitin en la Casa del Pueblo, 2º Ser simpatizante de la política de izquierdas y 3º No ser de confianza para el Movimiento Nacional.El juez instructor recabó diversos informes sobre el comportamiento de la Dra. Castillo a algunas autoridades gubernativas de Ceuta: Policía, Guardia Civil y Falange.
    El más extenso y revelador de todos ellos es el redactado por el delegado de Orden Público de Ceuta, el 10 de diciembre de 1938, en el que se puede leer: " Fué vicepresidente de la Asociación de Empleados Municipales y aparece en una fotografía reunida con los más significativos socialistas de esta Plaza, con ocasión de un mitin celebrado en la Casa del Pueblo. Se ignoran antecedentes masónicos. Está casada con el Catedrático Sr. Abad (Socialista furibundo) que se encuentra en la zona roja, haciendo campaña contra la Causa Nacional.
    Se la considera, como su esposo, de ideas extremistas. Dio conferencias en la Casa del Pueblo en propaganda electoral en el año 1933, no volviendo a actuar al contraer matrimonio con el Sr. Abad, diciéndose que se debía a que este era excesivamente celoso. Ha observado buena conducta pública y privada y se comporta bien en lo profesional, se ignora su forma de pensar con respeto al Movimiento Nacional… " Nada de esto convenció al Juez de Instrucción, quien el 18 de febrero de 1939 estimó probados los cargos y la definió: "
    Como desafecta al Glorioso Movimiento Nacional y adicta al Frente Popular (…), por lo que revistiendo su conducta una notoria peligrosidad es permitido aconsejar que el funcionario de referencia no debe continuar figurando en el cuadro de los empleados del Nuevo Estado, ya que no ofrece garantías para los servicios del mismo... en consecuencia destitución de Doña Antonia Castillo Gómez en el cargo que venia desempeñando, y que, además, se adopten las medidas necesarias para que tampoco pueda volver a figurar a ningún otro de clase alguna, dependiete de esa Corporación".
    Camino del exilio mejicano Las diversas sanciones que se impusieron a la doctora ceutí Antonia Castillo, hizo que tuviera que salir de su ciudad y buscar otra salida de futuro. Causó baja en el Colegio de Médicos de Ceuta, el 30 de julio de 1939. La siguiente noticia que se tiene de ella, según el historiador López Gómez, es de finales de 1940 y la sitúa en Burgos, con anterioridad estuvo unos meses en Madrid.
    Pasando a ser también, al igual que en Ceuta en 1927, la primera mujer en formar parte del Colegio de Médicos burgalés. El refugio de Burgos, le sirvió para ir madurando la posibilidad de marchar al extranjero, donde se podría reencontrar con su marido.
    En 1945, la doctora Antonia Castillo, prepara su traslado a Méjico. Unos años después viaja a Nueva York siendo una pionera en el estudio del cáncer. Mientras tanto Luis Abad, continúa su periplo ya que tras salir de Ceuta pasó a Tánger y desde allí a la península. Tras la Guerra Civil logro escapar de España, en un barco repleto de refugiados que le llevó desde Alicante a la costa argelina, para ser internado a continuación en el campo de concentración de Bogharí, próximo al desierto del Sahara, de donde, al parecer, pudo salir.
    Ya en 1940 se instaló en Oran, donde sobrevivió diez años dando clases de español, ingles y matemáticas a alumnos de bachillerato, y gracias a la venta de algunos cuadros.Cuando hacia 1950 Luis Abad abandona Oran no se dirige a Méjico sino a Paris, donde va a permanecer casi cuatro años más. Allí da clases de español, entre otros trabajos como profesor. En 1953 Abad deja Paris rumbo a la capital azteca.
    Finalmente, transcurrido 18 años, se reencuentra con su esposa, Antonia Castillo, junto a la que sólo había convivido seis meses después de su boda. Por fin, los dos están juntos en Méjico, Luis Abad, participa en posproyectos del Colegio de Méjico, y en 1956 es nombrado profesor titular de la cátedra de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma, y publica varios libros y en las más prestigiosas revistas mejicanas.
    Por otra parte, la doctora Antonia Castillo, se especializa en el campo de la ontología ginecológica, siendo una prestigiosa facultativa en Méjico.Todo son éxitos para los dos en Méjico, pero añoran España y en 1966 emprendieron viaje a Madrid, con la esperanza de que la dictadura no les pida cuentas. Se instalaron por unos meses en la casa de Maria del valle Muñoz Castillo, la sobrina de Antonia. Pronto marcharon a Almería, no sabemos si la doctora ceutí volvió a pisar su ciudad natal.
    Compraron una casa en Gádor. A finales de 1970 la doctora Antonia Castillo notó un importante quebrantamiento de su salud, en vista de su progresivo empeoramiento decidieron regresar a Madrid. A principios de 1971, fallece u su marido decide enterrarla en Gádor, a donde regresó, para morir a su vez el 13 de noviembre de ese año

    Justicia y Exilio Responsable: Inés García Holgado

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